Diez días de que un comunicado conjunto del gobierno y la oposición anunció el término de la guerra, se tuvieron noticias del primer levantamiento armado del coronel Aureliano Buendía en la frontera occidental. Sus fuerzas escasas y mal armadas fueron dispersadas en menos de una semana. Pero en el curso de ese año, mientras liberales y conservadores trataban de que el país creyera en la reconciliación, intentó otros siete alzamientos. (Cien años de soledad. Gabriel García Márquez)

LA SOLEDAD DE COLOMBIA

En Colombia el territorio está atravesado por dos valles paralelos, el del río Cauca y el del río Magdalena, navegables solo por trechos. El sur montañoso y la intrincada zona del nudo de Pasco suman al país una cuota nada desdeñable de incomunicabilidad. Esta suerte de encierro geográfico hizo que el libre comercio tuviera en realidad un débil impacto durante los primeros años de vida independiente[1]. La geografía colombiana acentuó la relativa autonomía de las regiones convirtiendo el federalismo en latente secesión. La adopción del centralismo conservador se sostenía sobre esta compleja realidad.

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Las Guerras de la Independencia permitieron derrotar al invasor pero el faccionalismo no menos sangriento se agazapaba entre los victoriosos festejos. La nueva organización política de la Gran Colombia partió el país al medio. Los liberales que agitaban la idea de una república federal con el General Santander liderando la facción y Bolívar quien creía en una centralización cuasi monárquica fuertemente centralizada. Los enfrentamientos dieron origen a la separación de Venezuela y Ecuador en 1828 formalizándose en 1832 con la declaración de Nueva Granada en 1832.

Cada proyecto alojaba definiciones categóricas respecto de la religión. Mientras que los liberales federales no incluían ningún culto oficial y de Estado, los centralistas sostenían que la religión católica debía adquirir la forma de fe nacional. El largo ciclo de guerras civiles que siguió a la independencia se inició precisamente con la Guerra de los Conventos (1839-1842). La disposición de cerrar los conventos con menos de ocho religiosos y poner a la venta los bienes de estas congregaciones para utilizarlas en educación, desató la primera guerra civil posterior a la independencia. En términos generales todo el siglo XIX fue atravesado por guerras de mayor o menor grado que disminuían en intensidad hasta hacerse sangrientas. Este marco histórico es el que permite entender las razones por las que Colombia sostiene conflictos internos de tanta duración.

LAS FARC

Al sur del departamento de Tolima, conservadores y liberales se sumieron en la violencia. De ahí nacieron tanto las guerrillas liberales, como las de autodefensa campesina, de influencia comunista. El gobierno militar, encabezado por el general Gustavo Rojas Pinilla, decretó la amnistía a la que se acogieron muchos guerrilleros, pero  como algunos en el sur siguieron armados, finalizando 1953 el gobierno lanzó una ofensiva sobre la región de Tierradentro, Cauca. Después de un mes de combates, los guerrilleros, conocedores del terreno, sobrevivieron, a pesar de que el bloqueo del Ejército los obligó a robar comida. Por los siguientes dos años, se movilizaron al sur del Tolima y allí se reagruparon.

Un líder de esta organización liberal armada era Pedro Antonio Marín, quien en 1952, según relató otro fundador de las FARC, Jaime Guaracas, años después, se sumó a un curso de formación de cuadros del Partido Comunista, en la hacienda El Davis, entre Rioblanco y Ataco en Tolima y luego se convirtió en liberal comunista, con el nombre de guerra de “Manuel Marulanda Vélez”, tomado de un sindicalista asesinado. Las tensiones entre liberales puros, llamados “limpios”, y liberales comunistas comenzaron a crecer y en una primera conferencia guerrillera de 1955, cuando los rebeldes sumaban unos 130 hombres, intentaron resolver estas peleas internas.

Pero las disputas siguieron al punto de que los “limpios” se unieron al gobierno militar para ayudar al Ejército a tomar El Davis y liquidar a los comunistas. ‘Marulanda’ propuso que la mayoría saliera, las familias que los apoyaban volvieran a la vida civil. El campesinado en armas se replegó de manera más o menos ordenada en lo que se conoció como las “columnas de marcha” hacia el cañón del Río Duda y las llanuras del Río Guayabero en el Meta y hacia El Pato, en Caquetá. La compañía de 75 hombres que se había quedado para proteger la zona fue sin embargo, arrasada.

Derrocada la dictadura en 1957, y luego de que una junta militar de transición que gobernó el país por un año, el primer gobierno civil de Alberto Lleras, ofreció una segunda amnistía a los guerrilleros en armas. En 1958 fue la primera reunión entre gobierno y guerrilla en Aipe, Huila. Las negociaciones, que buscaban integrar a la sociedad a todos los guerrilleros que quedaban del enfrentamiento partidista, a liberales, comunistas y conservadores, continuaron y para 1959 se logró un acuerdo. Sin dejar sus armas, pero ya no en rebeldía, las guerrillas conformaron grupos de autodefensa campesina que se encargaron de cuidar el campo para proteger a la gente de nuevos grupos armados,

Marín recuperó su nombre real y se empleó como inspector de carreteras en la construcción de la vía que iba de Carmen (Huila) a Gaitania (Tolima). Pero en enero de 1960, un paramilitar (uno de los primeros del país) armado por el Ejército, y con el apoyo de los liberales “limpios” llamado José María Oviedo y conocido con el nombre de ‘Mariachi’ asesinó a su amigo Jacobo Prías Alape (Charro Negro) en Gaitania.
‘Marulanda’ abandonó su puesto de inspector y volvió a su trabajo político con los campesinos. Los militares le advirtieron que no podía seguir predicando el comunismo, y la guerra entre limpios y comunistas se reinició.

‘Marulanda’ decidió entonces quedarse definitivamente en una zona llamada Marquetalia, en el corregimiento de la Gaitania, municipio de Planadas en Tolima, al mando de una organización armada. “Tenemos que hacer millones de reuniones con los campesinos para motivarlos a la toma del poder, pero esta gente tiene malas intenciones con nosotros. Nos quieren joder, pero no les vamos a dar esa posibilidad”, escribió Guaracas que dijo ‘Marulanda’.

Creó entonces una organización proveniente de las mismas autodefensas a la que llamaron ‘La Móvil’, un grupo bien entrenado de unos 30 hombres que se enfrentó con las tropas oficiales en los años siguientes en operaciones especiales. Es decir, quedaron dos grupos armados que se apoyaban entre sí: las Autodefensas y ‘La Móvil’.

Con el Ejército a la ofensiva, se reunieron en Marquetalia en abril de 1961, delegados de los grupos de resistencia armada del Guayabero, Natagaima, El Pato, Neiva con la presencia de un delegado del Comité Central del Partido Comunista, en lo que se conoce como la “Primera Conferencia Guerrillera”, cuando aún no nacían las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

En 1962 el gobierno conservador lanzó una ofensiva militar contra las guerrillas de Marquetalia, principalmente contra ‘La Móvil’,  sin resultados a la vista para ninguno de los enfrentados. Para 1963, ya no quedaban guerrilleros liberales “limpios”. Un año después ingresó a las guerrillas de autodefensa Luis Alberto Morantes, con el nombre de guerra de ‘Jacobo Arenas’, quien iría a ser el ideólogo principal de estas guerrillas comunistas y es clave para desarrollar la guerra de guerrillas. Jaime Guaracas recordó así ese momento: “En abril de 1964 llegaron a la región los camaradas del partido Jacobo Arenas y Hernando González, que nos encontraron en pie de alerta y en las trincheras. Traían un informe completo sobre el plan del gobierno de Guillermo León Valencia contra la región de Marquetalia”. [2]

El 14 de mayo de 1964 se inició la Operación Marquetalia, un feroz embate por aire y tierra de 16.000 soldados y la asesoría de militares estadounidenses del Plan Laso (Latin American Security Operation), un capítulo de la Guerra Fría para la región, contra las guerrillas comunistas. ‘Marulanda’ ordenó que todos aquellos que por su condición física o familiar no pudieran enfrentar la guerra serían evacuados. “El gobierno nos ha decretado una guerra que se puede prolongar por muchos años”, dijo Marulanda.  Sólo se quedaron para hacerle frente al ataque  militar 52 campesinos y dos mujeres.

“El 20 de julio de ese año se realiza la asamblea general de los pobladores de Marquetalia, ya dentro de la selva que teníamos por única casa, y se define que a partir de esa fecha nos convertiríamos en guerrilleros revolucionarios”, escribió luego Guaracas. (Extracto de documento de las FARC-EP, “El origen de las FARC (1953-1964)”

LA EXPANSIÓN

La situación social y política de Colombia se agudizaba y el descontento social era capitalizado por las organizaciones armadas que ampliaban su influencia. Las conferencias que permitieron la extensión de los frentes de masas alcanzaron el mayor crecimiento en la década del 80 cuando lograron crear el cuarto y quinto frente nacional. La llegada de Belisario Betancourt al gobierno logró moderar la violencia, generando un rápido crecimiento de la militancia sindical que luego era reclutada por la fuerza militar revolucionaria. Con las conversaciones de paz se permitió la formación de una fuerza política que diera por terminado el período de violencia. La realidad mostró que este proceso fue una verdadera emboscada para la guerrilla y que el único objetivo que tenía era liquidar políticamente a la guerrilla, convirtiendo el proceso de paz en la mayor tragedia de las FARC en toda su historia.

LA UNIÓN PATRIÓTICA

La Unión Patriótica surgió como una convergencia de fuerzas políticas a raíz del proceso de negociación adelantado a mediados de la década de 1980 entre el gobierno del presidente Belisario Betancur y el estado mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

En 1984, y como fruto de esos diálogos, las partes pactaron varios compromisos sellados con la firma de los llamados “Acuerdos de La Uribe”. En ellos se estipuló el surgimiento de un movimiento de oposición como mecanismo para permitir que la guerrilla se incorporara paulatinamente a la vida legal del país y otros miembros de alianzas políticas como demócratas y de izquierda conformaron la nueva coalición.
El naciente movimiento enarboló una plataforma de 20 puntos que reivindicaban reformas políticas democráticas, sociales y económicas como una reforma agraria, nacionalización de los recursos naturales y un modelo económico nacional separado del capitalismo global.

Las condiciones que permitirían ese tránsito a la legalidad consistían en un compromiso oficial para garantizar plenamente los derechos políticos a los integrantes de la nueva formación, y la realización de una serie de reformas democráticas para el pleno ejercicio de las libertades civiles.

En 1986 su candidato Jaime Pardo Leal llegó a obtener el 4,6% de la votación, alcanzando el tercer lugar en las elecciones presidenciales. La UP logró su mayor votación en las regiones del Nordeste, Bajo Cauca, Magdalena Medio, Urabá, Chocó, Arauca, Meta y Área Metropolitana de Medellín. Durante las elecciones del 25 de mayo de 1986 la Unión Patriótica obtuvo 5 senadores, 9 representantes, 14 diputados, 351 concejales y 23 alcaldes.

Desde sus mismos inicios la Unión Patriótica fue sometida a toda clase de hostigamientos y atentados. En 1984, se presentaron los primeros asesinatos y “desapariciones” forzadas. Tras las agresiones se percibía la actuación de agentes estatales o de integrantes de grupos paramilitares. Las constantes violaciones a los acuerdos firmados, hicieron que se rompieran las negociaciones entre el Gobierno y la guerrilla.
Con la escalada de violencia paramilitar en contra de la militancia de la UP, las FARC retiraron sus voceros y se reintegraron a la lucha armada mientras dirigentes y líderes demócratas, civiles y populares continuaron trabajando por el proyecto de paz y democracia de la Unión Patriótica.

Los miembros de la nueva coalición quedaron en una situación de alto riesgo, pues al ser acusados abiertamente de ser portavoces de la insurgencia armada, los organismos estatales no les brindaron ninguna protección efectiva. Así comenzó un proceso de exterminio que se ha prolongado por más de 20 años.

Se desconoce la cifra total de militantes o simpatizantes de la Unión Patriótica que fueron asesinados, pero cálculos parciales estiman que pudieron ser unos 6,500 y un buen número de desaparecidos. Muchos de los sobrevivientes al exterminio abandonaron el país y fueron condenados al exilio.

En ese exterminio que impulsara el narcotráfico inicialmente Rodríguez Gacha, luego de su muerte lo escalaron los grupos paramilitares de la extrema derecha -que en la próxima década se aglutinarían en las Autodefensas Unidas de Colombia AUC- bajo el mando de Carlos Castaño, en muchas ocasiones en coordinación, alianza y colaboración con efectivos militares, de policía, empresarios y políticos.

LAS AUTODEFENSAS UNIDAS DE COLOMBIA (AUC)

Las autodefensas unidas de Colombia es una organización terrorista paramilitar y para policial destinada a perseguir a militantes de izquierda y guerrilleros. Entrenada y armada por los EE.UU es la organización responsable de la muerte y desaparición de miles de colombianos.

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El accionar de estos mercenarios era el de sembrar el terror en la población. Responsable de cerca de 200 masacres por año su actividad militar no estaba vinculada al combate directo sino al asesinato de hombres, mujeres y niños acusados de colaborar con los guerrilleros[3].

EL PLAN COLOMBIA

El Plan Colombia es un acuerdo bilateral que fue suscrito entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos en 1999 durante las administraciones del presidente colombiano Andrés Pastrana y el estadounidense Bill Clinton con tres objetivos específicos: generar una revitalización social y económica, terminar el conflicto armado en Colombia y crear una estrategia antinarcóticos.

¿Qué es realmente? Resultó ser una pantalla para cubrir la implantación de fuerzas armadas estadounidenses en Colombia. Las operaciones militares fueron dirigidas desde Washington por el general Barry Mc Caffery, ex comandante en jefe de las fuerzas militares estadounidenses en América del Sur, y nombrado jefe de la lucha antidroga por Bill Clinton en enero de 1996.

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El Plan tuvo un costo de 9940 millones de dólares en armamentos y miles de víctimas. La asistencia técnica incluyó el uso de herbicidas sobre las poblaciones de la selva provocando la muerte en forma indirecta de miles de campesinos. El fracaso fue absoluto excepto para las compañías que vendieron el armamento.

LAS FARC-EP

La historia de las FARC-EP sorprende por su extensión. La aguerrida vida de los militantes y guerrilleros es difícil entender si no se tiene en cuenta que las FARC-EP eran (son) un Estado dentro de otro Estado. Su organización política no les impedía continuar con todas las actividades inherentes a un Estado: impartir educación, aplicar justicia, garantizar salud y seguridad. Todas estas funciones fueron cubiertas por 52 años para el olvidado pueblo de Colombia. Las acciones militares establecieron el equilibrio estratégico militar con el ejército regular colombiano. Las FARC-EP enfrentaron no solo a las FF.AA de Colombia sino la intervención militar norteamericana disfrazada de escuadrones de mercenarios criminales como las Autodefensas Unidas de Colombia. Esta paz es el triunfo del pueblo colombiano y la derrota de los EE.UU que no puede hacer pie en la región sin que genere el más airado de los repudios. Sirva como fin o inicio de próximas notas las palabras del actual comandante de las FARC-EP Timoleón Jimenez […] “Quienes desconocen esa naturaleza de las FARC, no pueden explicarse cómo los 48 campesinos marquetalianos, pasaron a convertirse en los miles de mujeres y hombres, que conforman la formidable organización que llegamos a ser tras varias décadas de lucha, y por tanto buscan explicarse ese prodigioso hecho histórico, echando mano a las más aventuradas teorías, encaminadas siempre a desconocer la poderosa fuerza creadora de la conciencia y la organización popular. Un pueblo unido y organizado debidamente, constituye una fuerza invencible.”[4] Compartimos esas palabras. América tiene un destino ineluctable: será libre de la opresión y la desigualdad. Nos sobran ejemplos.

 

Atilio López

 

 

 

[1] Ansaldi, W.,Giordano, V. (2012).

[2] Relato del origen de las FARC según los documentos de la misma organización. (El Nacimiento de las FARC)

[3] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8435506

[4] http://www.farc-ep.co/comunicado/palabras-de-instalacion-del-comandante-timoleon-jimenez-en-la-x-conferencia-nacional-guerrillera.html

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