En la década del  70 una serie de inexactitudes, historias nunca confirmadas y flagrantes mentiras, se corporizó en uno de los más increíbles mitos del mundo de esa época: El Triangulo de las Bermudas. Producto de la Guerra Fría, apoyado por libros vendidos en todo el mundo y películas, el mencionado triangulo era promocionado por la prensa como una zona del mundo donde ocurrían misteriosas desapariciones de aviones, barcos y submarinos. La región está constituida por un triangulo que forman las ciudades de Miami, Puerto Rico y las islas que le dan el nombre. Pocos advertían que el mencionado triángulo estaba en las proximidades de Cuba y que, ya sea por credulidad o explicita estulticia, reforzaban el bloqueo aeronaval sobre la revolucionaria Isla.

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El mito que contribuyó al bloqueo aeronaval del imperialismo sobre la Cuba revolucionaria.

Eran tiempos de ovnis, de civilizaciones extraterrestres que nos visitaban, o cuyas obras extraordinarias atribuidas a civilizaciones antiguas humanas como la egipcia, azteca o inca no eran ni más ni menos que de origen intergaláctico. Las pirámides de Egipto, las Líneas de Nazca o las obras en Chichén Itzá eran los llamados Recuerdos del Futuro[1] (libro y película) del suizo Eric Von Däniken. El mencionado escritor postulaba como principal hipótesis que las grandes obras arquitectónicas heredadas del pasado no podían ser producto de civilizaciones antiguas sino de seres de otros planetas. El objetivo no explicitado era intentar cuestionar la autoría de esas obras porque bajo ningún punto de vista podían existir civilizaciones tan avanzadas en países que no fueran las opulentas sociedades occidentales capitalistas del norte de Europa o de los EE.UU. Un argumento etnocéntrico que se sostenía en la clasificación países desarrollados-subdesarrollados o en la más actualizada relación Centro-Periferia.

El aparato comunicacional de Occidente estaba enfocado en la Guerra Fría y que, obviamente, dividía al mundo en Libre o Totalitario, Bueno o Malo, según la procedencia del gobierno. Entre la década de los años 60 y finales de los 70, se vieron series con audiencias masivas como de The Invaders[2] (Los Invasores) en las que  seres extraterrestres adoptaban formas humanas y que planeaban cosas horribles se encontraban en cualquier lugar y que no podían ser identificados, solo se verificaba su procedencia cuando morían porque  una extraña niebla roja abandonaba el cuerpo del humano invadido. La tendencia fue decreciendo con los años y con la consolidación del orden capitalista y la declinación de la URSS hasta desaparecer completamente de las preferencias del público.

Las Bahamas,  es un archipiélago que se encuentra dentro de la zona del antiguo Triangulo y en forma misteriosa las sociedades allí radicadas y sus capitales desaparecen de la mirada inquisitoria de los gobiernos que buscan cobrar impuestos sobre esas gigantescas masas de dinero. Como en el Triangulo de referencia desaparecen miles de millones de dólares de la visibilidad de los Estados. Equivalen a miles de barcos, aviones, submarinos, armas y personas. En esa oscura zona del planeta el biocapitalismo consume el cuerpo y la sangre de millones de personas. No es la única zona del mundo que presenta esas características. Algunos de esos agujeros están localizados en naciones que les dan clases de democracia y política al resto mientras en su interior alojan capitales productos de las más abyectas actividades: explotación sexual de niños y niñas, venta de armas, drogas o financian ese nuevo e inabordable fenómeno que llaman “terrorismo”.

El listado de países que forman parte de esta trama es bastante extenso: Andorra, Corea,  Anguila, Letonia, Antigua y Barbuda, Líbano, Aruba, Liberia, Austria, Liechtenstein, Bahamas, Luxemburgo, Bahrein, Macao, Barbados, Malasia, Bélgica, Maldivas, Belice, Malta, Bermudas, Islas Marshall, Botsuana, Mauricio, Islas Vírgenes Británicas, Mónaco, Brunei Darussalam, Montserrat, Canadá, Nauru, Islas Caimán, Países Bajos, Islas Cook, Antillas Neerlandesas, Costa Rica, Panamá, Chipre, Filipinas, Dinamarca, Portugal, Dominica, Samoa, Francia, San Marino, Alemania, Seychelles, Ghana, Singapur, Gibraltar, España, Granada, San Cristóbal y Nieves, Guatemala, Santa Lucía, Guernsey, San Vicente y las Granadinas, Hong Kong, Suiza, Hungría, Islas Turcas y Caicos, India, Emiratos Árabes Unidos, Irlanda, Reino Unido, Isla de Man, Uruguay, Israel, Islas Vírgenes de EE.UU., Italia, EE.UU. , Japón, Vanuatu, Jersey.

Para la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), organización insospechada de pertenecer al eje del mal, las guaridas o agujeros fiscales (llamados glamorosamente “Paraísos”) son todos aquellos Estados o naciones[3] que posean nulas o débiles regulaciones, ausencia de imposiciones tributarias, riguroso secreto fiscal y ninguna clase de acuerdos bilaterales que permitan intercambiar información con países que lo requieran. Todas estas condiciones tienen un solo objeto proteger el origen del dinero obtenido y la identidad de los propietarios. Un caso particular de este comportamiento es el de Reino Unido que posee diez Agujeros Fiscales declarados incluidos territorios en disputa diplomática como Gibraltar (España) y las Islas Malvinas (Argentina).

¿Son los Agujeros Fiscales anomalías de este modelo de acumulación y desarrollo? No. Forman parte esencial de él. Son constitutivos en su dimensión más significativa: la evasión. La elusión de divisas para evitar las imposiciones que permitan el uso de esos dineros para el financiamiento de los Estados se constituye en una grave amenaza. Curiosamente la mayoría de los medios de comunicación no hacen comentarios al respecto. Se entiende, muchos de los capitales dueños de esos medios poseen sus cuentas en esos Agujeros.

VATICANAS

En la encíclica vaticana Laudato si´ (Alabado Seas) Sobre el cuidado de la casa común[4], el Papa Francisco realiza una pormenorizada crítica al modelo de desarrollo implementado por el neoliberalismo y advierte sobre las consecuencias de ese modelo.

Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo.

El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental. En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado. No es una cuestión de teorías económicas, que quizás nadie se atreve hoy a defender, sino de su instalación en el desarrollo fáctico de la economía. Quienes no lo afirman con palabras lo sostienen con los hechos, cuando no parece preocuparles una justa dimensión de la producción, una mejor distribución de la riqueza, un cuidado responsable del ambiente o los derechos de las generaciones futuras. Con sus comportamientos expresan que el objetivo de maximizar los beneficios es suficiente. Pero el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social. Mientras tanto, tenemos un «superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora», y no se elaboran con suficiente celeridad instituciones económicas y cauces sociales que permitan a los más pobres acceder de manera regular a los recursos básicos. No se termina de advertir cuáles son las raíces más profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientación, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnológico y económico.

El lapidario informe vaticano no permite dudar sobre los destinatarios de tamaña crítica. Que el lenguaje sea cuidado y atildado no omite la carga negativa del informe. El neoliberalismo en su fase recesiva ya no cuenta con el apoyo vaticano. La aparición de estas advertencias sobre la dirección que toma la economía mundial, está lejos de las discusiones políticas sobre qué hacer con el neoliberalismo, hoy convertido en un peligroso monstruo que amenaza devorar a todos incluyendo a los nigromantes que insisten en pagar los sacrificios que esta bestia exige.

LA RIQUEZA ARGENTA

Entre las cuentas halladas en Las Bahamas figuran las correspondientes al hijo del ex almirante Emilio Eduardo Massera, subsidiarias del Grupo Techint que encabeza Paolo Rocca, la petrolera Bridas controlada por los Bulgheroni, empresas del Grupo Soldati, un miembro prominente de la familia Eurnekian de Corporación América, la familia Blaquier dueños del ingenio Ledesma, y los propietarios de la empresa de seguridad y juegos Boldt son algunos de los empresarios vinculados a firmas offshore que aparecen en los Panamá Papers. También aparecen los hijos de Fernando De La Rúa  y la offshore Fleg Trading que tuvo al presidente Mauricio Macri en su directorio, más ViajeYa, otra offshore del grupo Macri[5]. Que estos nombres aparezcan entre los mencionados documentos no pueden sorprender a nadie que tenga cierto nivel de información. Que los ricos argentinos hagan el dinero en este país y luego lo evadan tampoco puede sorprender. En los 90 y ahora nuevamente el nivel de elusión de divisas era análogo al de las ganancias de esos grupos.

Solo para recordar en el ranking de la revista Forbes sobre los hombres más ricos de la Argentina figuran, precisamente, los apellidos descubiertos en los registros de cuentas en Panamá y Las Bahamas: Carlos y Alejandro Bulgheroni (4500 millones de dólares), Paolo Rocca (3400 millones de dólares), Eduardo Eurnekian (2200 millones de dólares), Carlos Blaquier (840 millones de dólares)[6].

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Tras el escándalo mundial por los Panamá Papers, aparecen nuevas cuentas de Macri en Bahamas.

Los mecanismos de enriquecimiento y las genealogías de la pobreza en América Latina poseen un común denominador: la apropiación de la riqueza socialmente producida (acumulación  originaria), la circulación dentro del capitalismo financiero y la elusión hacia regiones con nulas restricciones de movimiento. La impugnación a este modelo gigantesco de transferencias y saqueos también debe formar parte de los programas de los movimientos populares. La iniciativa del presidente Rafael Correa sobre prohibir que los dueños de cuentas en Agujeros Fiscales sean candidatos a ejercer cargos en la función pública es loable. La justificación del presidente Correa al respecto cuando afirma que […] “a esos paraísos no llevan su dinero los obreros, los campesinos, los trabajadores, los maestros, los médicos, ni miles de pequeños y medianos empresarios y emprendedores que confían en su país y que a diario construyen el futuro de sus familias y de la Nación entera”[7]

Coloca en el centro del debate las regulaciones que deben imponer los Estados a estas prácticas delictivas. Si se tiene en cuenta que un tercio de la riqueza global está oculta en los Agujeros Fiscales, Argentina tiene comprometido 500.000 millones de dólares en el exterior (casi un PBI anual). Según el INDEC[8]actual, bajo la administración macrista, la dinámica de transferencia de ingresos, fuga de capitales y endeudamiento se potenció al aumentar en un 4,7% los activos en el exterior respecto del año pasado. Como se ve el déficit fiscal no tiene que ver con el tamaño del Estado ni con sus inversiones sociales, sino con los mecanismos de evasión institucionalizados. Esta es la madre de todas las batallas y cualquier recuperación nacional y popular debe colocar entre sus prioridades como regular el flujo de capitales. Queda claro que el problema de nuestro país no son los recurrentes procesos de empobrecimiento poblacional, sino y sobre todo, los de enriquecimiento.

 

Atilio López

 

 

Referencias:

[1] Erinnerungen an die Zukunft (Recuerdos del Futuro) https://www.youtube.com/watch?v=TjWMddjDkjU

[2] https://www.youtube.com/watch?v=jlupbzjBRKg

[3] http://www.imf.org/external/np/mae/oshore/2000/eng/back.htm#I

[4] https://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

[5] http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-309993-2016-09-22.html

[6]http://m.diarioveloz.com/notas/118380-quienes-son-las-15-personas-mas-ricas-la-argentina-

[7] http://www.eluniverso.com/noticias/2016/07/14/nota/5690559/rafael-correa-justifica-cadena-su-consulta-sobre-paraisos-fiscales

[8] http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-304102-2016-07-13.html

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