Una pregunta fatiga hace tiempo la cabeza de quienes asistimos al fenómeno general de la construcción social de la realidad por parte del complejo comunicacional nativo: ¿cuál es el sentido de tanta banalidad, de tanta liviandad, de esa sobredeterminación en la construcción de la vacuidad como principio articulador de la realidad?

No es solo la omisión deliberada de datos de la realidad social, sino una persistente atmósfera de institucionalización de la barbarie, una parainstitucionalidad que vengue los supuestos crímenes de los supuestos delincuentes. El principio legitimador de aquello que se afirma es la masividad del dispositivo desde donde se lanzan los argumentos más falaces, convocando a debates mendaces y apócrifos.

La recurrente frecuencia con que se abordan desde los dispositivos comunicacionales unidireccionales la denominada “Inseguridad” es solo un ejemplo de cómo la prédica irresponsable puede derivar en tragedias. El asesinato de personas sin que medie la intervención de la justicia es solo una parte de cómo puede evolucionar el comportamiento de los individuos cuando es alentado desde dispositivos que utilizan la palabra “justiciero” para calificar el homicidio de una persona. La idea de ciudadanos indefensos que deben tomar la justicia en sus propias manos por la ausencia del Estado o por el “exceso de garantías” que ofrece el Estado de Derecho, es un peligroso argumento para facilitar la militarización y el control de una  sociedad hipercontrolada y saturada de medios represivos. La experiencia de Milgram[1] ha ilustrado desde hace ya mucho tiempo como se naturalizan y banalizan conductas aberrantes cuando estas son avaladas por sectores a los que se posiciona como “legitimos” para trazar las coordenadas éticas sociales.

La refutación más clara de los argumentos de la “demagogia punitiva” es que como nunca antes se invirtió tanto dinero en la compra de armamentos, vehículos policiales, chalecos y cámaras de vigilancia. Sin embargo, la única y dogmática figura que aparece, es la de un Estado que no acierta a controlar el delito organizado. Por lo tanto se repite desde los “extremos de la comunicación” es necesario blindar a la sociedad, endurecer las penas a los detenidos y si esto no alcanza “entender el hartazgo de la sociedad” es decir: asesinatos parainstitucionales.

La parainstitucionalidad es una suerte de estado de sospecha generalizado que se instala localizando los mapas del delito sobre sectores poblacionales empobrecidos. El “portador de cara” es la víctima preferida de los dispositivos de seguridad solo preparados para gestionar el encarcelamiento o la muerte, refrendado por el dispositivo judicial. La política de Seguridad no puede ser solo pensada en torno a la Demagogia Punitiva sino, fundamentalmente, en la articulación entre la prevención de los delitos y el Estado de Derecho que asiste a todos los ciudadanos. Entender que la Seguridad o en forma genérica “la Inseguridad” es solo un problema de Orden en las calles lleva a la protección de derechos de “algunos ciudadanos” en detrimento de los derechos de otros. La extrema simplificación de este problema reduce el fenómeno a un conjunto de variables que no solucionan, ni abordan, el problema sino que lo agravan permanentemente.

Pensar la Seguridad únicamente como la restricción de derechos de otros ciudadanos no solo son ineficaces, cuantiosas en recursos y peligrosas, sino que construyen lógicas incompatibles con el orden democrático. Pensar en términos de “Guerra” en el que una Fuerza (estatal) puede aplastar a otra por saturación de recursos (más armas, más móviles, más cámaras) solo conduce a la militarización de la sociedad que no logra resolver los problemas de fondo.

La utilización de la excepcionalidad (CELS)[2] necesariamente implica la ampliación de las facultades de los organismos nacionales de seguridad, como la propuesta de la Inclusión de las Fuerzas Armadas en los dispositivos represivos. A esta concepción de ESTADO DE EXCEPCIÓN debe oponerse la del ESTADO DE DERECHO CON MÁS DERECHOS que devuelva el problema a la sociedad política y permita continuar elaborando respuestas a esta compleja problemática. Debe añadirse además que la respuesta represiva no solo ha fracasado en todo el mundo, sino que llevó a niveles catastróficos el problema de la violencia hacia los ciudadanos. Los ejemplos de Colombia y México como heraldos de la mano dura nos eximen de mayores comentarios.

Por esta razón la Sociedad Democrática debe ampliar el debate y descartar cualquier incremento de la represión como solución, pues el delito no es la anomalía, sino el conjunto de instituciones sociales que lo promueven, amplifican y perpetúan, entre ellas las fuerzas de seguridad diseñadas para combatirlo, que forman parte del problema y no de la solución. La dotación de armas, vehículos y más personal no han logrado promover un descenso en los niveles delictivos, todo lo contrario. Es evidente que ni el mayor control policial, ni el incremento de efectivos, ni el aumento del poder fuego, o el aumento de las penas de ejecución han operado como disuasivos de la actividad criminal. Un repaso de las estadísticas de la Provincia de Buenos Aires elaboradas por el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena[3] en el año 2014 puede ayudar a complejizar la discusión. Del total de detenidos en cárceles bonaerenses (30571 detenidos distribuidos en 57 unidades penales) el 61% posee entre 21 y 34 años. Si se suman el 7% de personas entre 18 y 20 años, el sistema penitenciario bonaerense aloja un 68% de personas jóvenes. Si se tomara el 20% de detenidos que tienen entre 35 y 44 años, el 88% de las personas detenidas son personas pertenecientes a una población económicamente activa. Del total de la población carcelaria el 96% son hombres. Pese a todas las denuncias efectuadas y la asociación creada entre la migración y el incremento del delito, el 96% de los detenidos son argentinos. Del total de la población relevada el 79% es soltero, un 34% no terminó la escuela primaria, y el 43% tiene el primario completo. Solo el 5% terminó el secundario y en el mismo porcentaje no recibió ninguna educación.

En lo que refiere a la situación laboral el 49% estaba desocupado, el 36% tenía ocupación de tiempo parcial y solo un 15% se ocupaba tiempo completo. En el mismo sentido el 51% no posee oficio ni profesión y el 40% restante tenía algún oficio. Estas cifras pueden ayudar a entender el fenómeno delictivo dentro de un patrón de distribución de bienes simbólicos, culturales y materiales desigual, entre ellos el acceso a la seguridad.

En los recientes relevamientos estadísticos disponibles de la Provincia de Buenos Aires (año 2012) existe coincidencia en la tendencia hacia disminución de la cantidad de muertes por dolo (1196 personas), manteniéndose en porcentajes del 50% las causas de muerte por conflictos entre personas previamente conocidas. Los denominados homicidios culposos para el año de referencia corresponde al 43% de las muertes, un 92% de ellos vinculados a accidentes de tránsito. Del total de fallecidos 77% son hombres y de ellos la mitad son personas entre 16 y 40 años. La mayoría de las muertes se producen entre los días sábado y lunes. El 20% del total de fallecidos son en motos (89% varones). En el año 2014 según la Asociación Civil Luchemos por la Vida[4] en el año 2014 solo en la provincia de Buenos Aires se registraron 2334 víctimas.

me1

me2

Otra de las cifras relacionadas al número de muertes vinculado a la figura de Femicidio. La provincia de Buenos Aires presentó en el año 2015, 91 mujeres (la mayor cantidad de personas asociadas) asesinadas en una abrumadora proporción por personas vinculadas a su entorno familiar.

Estas cifras poco discutidas en los paneles de linchamientos de los dispositivos de comunicación unidireccionales, colocan al Estado precisamente en el centro de las soluciones. Si se parte de la premisa de que hay sectores de la sociedad empobrecidos víctimas de las políticas neoliberales que reducen las funciones del Estado a la mínima expresión y solo mantienen la represiva, urge encontrar vías de mejoramiento social para recuperar una sociedad más igualitaria. Se debería añadir que las sociedades que cuentan con los menores índices de violencia y delito son las más igualitarias y homogéneas socialmente.

En este arriesgado ejercicio que significa legitimar, desde los dispositivos de comunicación, socialmente el asesinato de personas nos devuelve peligrosamente a la Edad Media. Que el presidente de la nación intervenga y avale que una persona que asesinó a otra, sin que medie justicia alguna para que imponga la pena judicial correspondiente, sea liberada por la justicia, coloca a la sociedad en un trance amenazador. La pena de muerte no existe en la Argentina y nunca una pena es impuesta para vengar a las víctimas sino que tiene un sentido reparador y constructivo. Nunca es expiatoria sino laudatoria a favor de la sociedad que no admite éticamente que se asesinen personas en su nombre.

Como se ve la banalidad o la vacuidad en los dispositivos de comunicación no son solo manifestaciones de desinterés o de estudiada superficialidad, sino que buscan la construcción de un orden simbólico equivalente donde todo deliberadamente carezca de relevancia, aun las más importantes para la vida de una sociedad como la vida de las personas. En esta concentración de funciones donde la justicia es reemplazada por el comité de linchamiento de notables, la opinión del columnista televisivo es vicaria  de la función ejecutiva o legislativa se aproxima peligrosamente a un nuevo tipo de despotismo: el del sentido común. O peor aun el del miedo construido socialmente por los extremos de comunicación, antesala del fascismo.

Atilio López

 

 

 

Referencias

[1] https://www.youtube.com/watch?v=7JFIP98ASxU

[2] Documento elaborado por un extenso grupo de organizaciones sociales y políticas bajo la denominación “Más derechos, Más seguridad” disponible en http://www.cels.org.ar/common/documentos/mas_derechos_mas_seguridad_completo.pdf

[3] http://www.jus.gob.ar/media/2986525/SneepBuenosAires2014.pdf

[4] http://www.luchemos.org.ar/es/estadisticas/muertosanuales/muertos2014

 

Anuncios