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Ya sabía la acción de Obligado; ¡qué inequidad! De todos modos los interventores habrán visto por esta muestra que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca. A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres sea cual fuere la suerte que nos depare el destino, que en íntima convicción no sería un momento dudosa en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá en nuestra patria si las naciones europeas triunfan en esta contienda que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España.

José de San Martín

La deliberada aporía que titula esta nota busca colocar el análisis político en dos términos que se excluyen mutuamente. Desde sus inicios la categoría de soberanía colocó el debate sobre el poder, en primer término, en el soberano o monarca que concentraba todos los atributos de la autoridad. Thomas Hobbes desplazará el sitio del poder hacia el Estado constituyéndolo en absolutista fundando la centralidad del poder en un conjunto de instituciones centralizadas.  La idea de soberanía como absolutismo estatal  fue profundamente desestabilizadora, a tal punto de erigirse el liberalismo como doctrina opositora por la amenaza que constituía para las personas la indivisibilidad del poder centralizado. La Revolución Francesa transferirá  al pueblo la Soberanía Popular dando lugar a la voluntad popular como dispositivo legitimador de la autoridad.

En términos generales la noción decimonónica de soberanía legada está vinculada a la centralización del poder en un territorio, habitado por un pueblo que es el verdadero depositario de los atributos de la autoridad. Esta noción da cuenta de aquellos elementos que resguardan la unidad nacional: la integridad territorial, la autoridad transferida al Estado y un pueblo que ejerce el poder en forma indirecta y que se constituye en salvaguarda de esos atributos.

La idea de soberanía heredera del siglo XIX llevará asociado fuertemente aquellos elementos que resguardan esa integridad. La defensa de la Confederación Argentina de la incursión de la flota anglo-francesa en 1845 lleva esas características y resume la potencia movilizadora que tiene la idea de nación frente a la agresión extranjera.

El relato de la Vuelta de Obligado es conmovedor. La intensidad de la batalla y la disparidad de fuerzas terminó con la derrota militar de las fuerzas patriotas pero con un enorme triunfo político que hizo que las fuerzas extranjeras desistieran de una nueva incursión. Los tratados de Arana-Southern con Inglaterra (1847) y Arana- Lepredour con Francia (1848) dieron por terminado el conflicto reconociendo la jurisdicción soberana de la Confederación Argentina gobernada por Juan Manuel de Rosas.

Cuando hablamos de soberanía relacionamos las principales banderas del peronismo: Soberanía Política, Independencia Económica, Justicia Social. La actualización en el siglo XX de la soberanía popular ampliada que caracteriza a nuestro movimiento está en permanente tensión con las concepciones más liberales de soberanía. Sin embargo con la gestión del gobierno de la alianza “Volvieron” coloca  el concepto de soberanía en una difícil posición. ¿Cómo compatibilizar la idea de Independencia económica con el nivel actual de endeudamiento?[1] ¿Cómo relacionar las actividades ilícitas de lavado y evasión de divisas que se realizan en las guaridas fiscales, por parte de los funcionarios locales con el titular del ejecutivo como principal acusado de ocultar maniobras económicas, con la soberanía nacional? ¿Qué nueva concepción de Estado es la que aparece cuando se erosiona los principales fundamentos que constituyen a los Estados Modernos?

No es precipitado afirmar que el análisis de los elementos puestos en juego por la actual alianza gobernante es disolvente del Estado nacional como principal herramienta para la construcción de la soberanía plena. Cuando la integridad territorial, la independencia económica y la justicia social son erosionadas lo que termina debilitándose es la voluntad popular como principal factor legitimador de la autoridad.

Si la batalla de la Vuelta de Obligado expresa al Estado de la Confederación Argentina como lugar de poder legitimado por la voluntad popular, no es desproporcionado afirmar que el Estado que rediseña la actual alianza gobernante coloca el origen de la los atributos de soberanía en oscuros mecanismos off-shore con los que se legitima la primacía globalizadora neoliberal, debilitando su propia base de sustentación y la noción misma de Estado nacional como lugar de poder. Si la autoridad es debilitada por la pérdida de soberanía lo que está en riesgo es la noción misma de Estado y por lo tanto el esquema de dominación.

La Vuelta de Obligado fue la ratificación plena no solo de soberanía territorial sino una manifestación popular de rechazo al invasor. El desarraigo actual de la economía de la sociedad para ser legitimada exclusivamente por los mercados financieros pone no solo a la democracia en una encrucijada, sino al mismo principio de dominación organizado en el Estado nacional. En este desplazamiento de las coordenadas políticas por lo tanto es necesario no solo recuperar el Estado como principal instrumento organizador sino refundarlo para otorgarle un nuevo principio legitimador que siente las bases de un nuevo tipo de dominación basado en el ejercicio democrático de la voluntad popular que ponga fin a la tiranía absolutista de las finanzas mundiales. Es posible que esa contienda se aplace un tiempo pero es necesario recuperar el espíritu patriótico de la Vuelta de Obligado para resistir y derrotar este descentramiento del poder que disuelve los límites de las naciones y coloca al dinero como único principio legitimador de los atributos del poder fundando una nueva y más poderosa aristocracia: la del dinero.

No es superficial que el Sumo Pontífice fustigue con dureza a los centros financieros como las nuevas monarquías del siglo XXI y al dinero como único organizador social. La percepción abismal que recorre el mundo no deja lugar a dudas de las preocupaciones del Vaticano: el planeta no admite más semejantes niveles de desigualdad.

 

Atilio López

 

 

Referencias

[1] http://www.cronista.com/economiapolitica/Emision-de-deuda-argentina-supera-a-las-de-Brasil-Colombia-Mexico-y-Peru-juntas-20160817-0050.html

 

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