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En el discurso de asunción el actual presidente MM recortó, según el semanario La Voz de Córdoba[1], una frase del discurso, ante la Asamblea Legislativa el 1° de mayo de 1958, del presidente Arturo Frondizi en la que señalaba […] “Por su magnitud, la empresa que nos aguarda no puede ser de un hombre ni de un grupo de hombres. Es tarea de todo el pueblo argentino, e implica, también, una responsabilidad compartida por todos”. La referencia al presidente no es ociosa. La llegada de Frondizi al gobierno fue precedida por el acuerdo con Juan Domingo Perón, en el que se pactó el cambio de votos del peronismo proscripto hacia la fórmula de Frondizi por el cese de las prohibiciones sobre el movimiento nacional justicialista, sindicatos y sobre la misma figura de Perón.

Frondizi ganó las elecciones con los votos del peronismo pero no cumplió con lo pactado. Es decir que el acto fundacional de su gobierno fue la abjuración. No está de más revisar los actos de gobierno que siguieron a la apostasía inicial. El desarrollismo frondizista se hizo en base a capitales privados norteamericanos, y los contratos petroleros que criticó a Perón terminó suscribiéndolos el mismo. Como resultado de la entrega y explotación de YPF a capitales norteamericanos los trabajadores petroleros iniciaron una huelga que fue duramente reprimida.

La larga serie de huelgas de los sindicatos fue contenida mediante la aprobación de lo que se llamó el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) que colocaba a huelguistas, manifestantes y todos aquellos que protagonizaran disturbios bajo la jurisdicción de Tribunales Militares. Es decir se autorizó la intervención de las Fuerzas Armadas en la represión de huelgas, protestas obreras, manifestaciones estudiantiles, y toda clase de acciones consideradas sabotaje o resistencia a las políticas económicas. En no pocas oportunidades el mismo presidente (actual) y sus ministros han utilizado la figura, poco feliz, de “guerra” al delito, al narcotráfico y algunos medios beligerantes han empleado el desatinado título de “plan subversivo” para aludir al creciente clima de conflictividad social. Se ha empezado a hablar de “extremistas” y “terroristas”. Frases desterradas por su potencial destructivo desde que finalizó la Dictadura cívico militar genocida.

Esta desaforada serie de palabras tendientes a instalar el clima de confrontación con el delito bajo la forma de guerra ha tenido, para nuestro país, el triste privilegio del uso de prácticas de exterminio bajo la dirección del Terrorismo de Estado. Asociar delito, narcotráfico y protesta social como prácticas equivalentes constitutivas de comportamientos disolventes o antisociales es un ejercicio peligroso de consecuencias impredecibles.

El secuestro y detención ilegal de Milagro Sala como práctica tendiente a disciplinar a la protesta social por parte del poder ejecutivo y judicial de la provincia de Jujuy, es la demostración categórica de que la incapacidad y brutalidad política, no son patrimonio exclusivo del ejecutivo nacional a cargo del Ingeniero (UCA) Mauricio Macri.

Uno de los hechos trágicos de aquella época tuvo que ver con la explosión de los depósitos de nafta que Shell-Mex poseía en el barrio San Fernando en las afueras de Córdoba. La explosión provocó la muerte de quince personas y causó heridas a otras veinte. La conmoción por el hecho generó inmediatamente en los medios de comunicación la idea de un acto terrorista. Como resultado de esta campaña fueron arrestados y torturados ocho militantes peronistas que pasaron dos años detenidos sin que se los acusara formalmente de nada. La explosión fue utilizada para intervenir la provincia a cargo de un radical intransigente acusado de ser permisivo con la “infiltración peronista marxista”.

El paralelo con el gobierno de Macri es simplemente recuperar la historia con quién parece tener alguna afinidad ideológica y qué rasgos de ese gobierno sobresalieron como para ser tenidos en cuenta. El gobierno de Frondizi fue profundamente conservador. Quebró el pacto con el peronismo, le concedió a las Fuerzas Armadas la posibilidad de contener la protesta social y privatizó la economía, alineándose con la política dictada por Washington. Pese a recibir al Che Guevara y establecer relaciones diplomáticas con naciones que constituían la lista negra de EE.UU nunca abandonó su alineamiento con Occidente.

Frondizi es el responsable de permitir la creación de Universidades Privadas iniciando así el largo proceso de privatización de la educación en términos generales. Pese a los magros resultados obtenidos, en términos académicos e investigación, pocas veces es criticada. Hoy solo funciona como dispositivo de prácticas endogámicas de extensión patrimonial de las familias acaudaladas argentinas.

La influencia del ex presidente sobre las ideas del actual es una licencia excesiva para calificar el corpus teórico que impulsa la alianza “Cambiemos”. Lo que se presentó como un conjunto de inmaculados republicanos que hacían de la meditación y la mesura una práctica cotidiana, quedó velozmente desmentido en la cantidad de tropelías que han practicado en casi todas las áreas de gobierno. Una de ellas la más crítica como la de seguridad las bandas policiales han recibido una tácita autorización en su tarea de disciplinamiento social.

Es probable que en el futuro existan algunas coincidencias más que vincule en sus prácticas ambas historias. La desaparición del partido militar como actor hegemónico político, de una enorme influencia en la época de Frondizi, ha expuesto a otros actores no menos importante en el gobierno actual, refutando otras vacas sagradas de la democracia neoliberal: la independencia de poderes y la libertad de prensa. La utilización de un sector del poder judicial y del complejo mediático de linchamiento, como peones del poder financiero ha evidenciado el mismo envilecimiento y degradación que precedió a la desaparición de las FF.AA como factor político gravitante en la política argentina. Parece que el autodenominado “periodismo independiente” y la Justicia “independiente” siguen el mismo camino de descomposición.

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El estilo despojado con que jueces, fiscales y periodistas (?) reparten acusaciones, indagatorias y procesamientos, solo confirma el estilo histriónico que algunos mantenían en reserva y que ahora exponen en los iluminados escenarios donde se desarrollan vodeviles y sainetes pomposamente llamados “programas” periodísticos. Algo de eso no estuvo ausente en el gobierno frondizista cuando arreciaban los conflictos sociales en Argentina y Frondizi se fotografiaba montado en elefantes en la India.

Es en esta doble combinación de sobreactuación que ambas épocas parecen coincidir. Frondizi desconociendo el único sector que lo podía sostener en el gobierno con cierta legitimidad y la sumisión con que se postró ante los centros de poder financiero. La administración PRO desconociendo todos y cada una de las promesas de campaña para entregarse al festín del endeudamiento y negocios para amigos (pocos).

Es probable que las coincidencias de ambas administraciones terminen ahí. Es claro que todo depende del convulsionado mundo de la economía y aún así sigue siendo poco probable que el particular estilo de gobierno actual disminuya su aceptación. Cuando la burbuja ceda el paso a la dura materialidad de los social se verá si la alianza “Cambiemos” tendrá la posibilidad de conjurar el destino que tuvo el frondizismo constituyéndose en el origen de un nuevo ciclo de conservadurismo con una original matriz política o terminará sus días como un fallido y patético experimento de fascismo edulcorado.

Atilio López

 

Referencias

[1] http://www.lavoz.com.ar/politica/de-donde-salio-la-frase-de-frondizi-que-cito-macri

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