Mujeres, mujeres, mujeres son las nuestras. Mujeres peronistas las demás están de muestra.

Canto popular.

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La mujer.
Esa.
Esa que mordió la manzana y convidó.
Argentina, mujer. Ella, Argentina. Olvidó sin querer, el artículo La.

Nuestra historia, la antigua y la más reciente, tuvo como protagonistas a grandes mujeres conductoras, que han sido víctimas de ataques por ser estandartes del campo popular y por su género, naturalmente.

Eva Duarte, Cristina Fernández, Milagro Sala, Hebe de Bonafini, son algunas de las compañeras, que se han permitido ocupar el lugar de revolucionarias y han contribuido a quitar las manchas del patriarcado en una sociedad machista, misógina y postergada.
Mordieron la manzana de la revolución y convidaron, abriendo los ojos de una generación que dice basta y alza su voz.

Una lucha sempiterna, donde no cabe la posibilidad de dar pasos atrás, ni pasos al costado.

“Ha llegado la hora de la mujer argentina, íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer compañera ocasional y colaboradora ínfima.”

Eva Duarte.

Cristina, llegó a reafirmar y profundizar la lucha por la igualdad de género, que solo es posible conseguir con decisión política.

“En principio, hemos sostenido históricamente que tres son los elementos o los ejes para lograr realmente la igualdad de género. La autonomía económica, la autonomía política y personal y la autonomía social.
Ahora bien, el desarrollo de estos tres ejes solamente puede darse en una sociedad, en un país en donde haya un proceso de inclusión social global con desarrollo y crecimiento económico. Soñar con la igualdad de género en un país inequitativo, en un país con grandes brechas sociales, es simplemente retórica o ilusión.”

Cristina Fernández

Las mujeres peronistas redoblamos la apuesta, llevando como bandera a la victoria a quien bregó por nuestro derecho al sufragio y con decisión puso nuestras voces en la política.

Porque a nosotras no nos gusta que “nos digan un piropo, por más que nos digan alguna grosería”. A nosotras no nos representa Eugenia Vidal ni Gabriela Michetti. Nosotras, no tomamos mate y conversamos del vestido que lucio Juliana Awada y que publican las revistas cosificadoras seriales.

Nosotras, la grasa militante, adoptamos posición y desde las trincheras, trabajamos para la acendrada vuelta.

E.V.A.

Esta nota forma parte de Comunidad Cabecitas

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