estado de inseguridad

La extensa serie de quebrantamientos legales por parte del Estado nacional argentino, en casi todos los órdenes, pone a la sociedad argentina en una áspera coyuntura. A diferencia del Estado de Excepción donde el gobierno frente a un acto de conmoción interna puede dictar la suspensión de las garantías constitucionales, en el Estado de Inseguridad no media ninguna declaración o suspensión sino que la supresión de las garantías constitucionales se da de hecho.

Desde el intento de nombramiento de jueces de la Suprema Corte de Justicia por decreto, hasta el desconocimiento de la ley de financiamiento educativo aprobada por el Congreso, una larga serie de suspensión de garantías o leyes es llevada adelante por la actual Alianza gobernante. En un verdadero festival punitivo invierte la discusión desconociendo el carácter constitucional del derecho a la protesta y apela a la demagogia punitiva, esa que recurre a los palos cuando el razonamiento es muy limitado.

Lo curioso es que esta creciente limitación de derechos y el uso creciente de la fuerza se hace en con una especie de derecho ad hoc a pedido y en forma ejecutiva. La intolerancia a las manifestaciones ha tomado como camino un sinuoso sendero de represión de muy predecibles consecuencias. Cada vez que los gobiernos autoritarios han recurrido al endurecimiento para combatir el descontento social sus efectos fueron exactamente los opuestos. Sin embargo es necesario admitir que la metodología empleada casi siempre es precedida por un alud de denuncias, calumnias e infamias, que los medios repiten en cadena y sistemáticamente. Ese tipo de tecnologías políticas responden a los modelos diseñados para las denominadas “Guerras Asimétricas o 4° y 5 Generación”.

Las guerras de Cuarta Generación (G4G) se sostienen en Operaciones Psicológicas de desgaste permanente tendientes a volver vulnerables determinados sectores políticos en el marco de lo que se conoce como GUERRA ASIMÉTRICA. La idea de Asimetría, aplicada a un conflicto, se refiere al uso de algún tipo de diferencia para ganar una ventaja sobre un adversario; además, le agrega a la misma tres características centrales: generalmente busca generar un impacto psicológico de magnitud, tal como un shock o una confusión, que afecte la iniciativa, la libertad de acción o los deseos del oponente; requiere una evaluación previa de las vulnerabilidades del oponente y suele basarse en tácticas, armas o tecnologías innovadoras y no tradicionales.

Los conflictos de cuarta generación reconocen como campo de batalla a la Sociedad en su conjunto (y a su cultura), buscando su implosión. Estos eventos no reconocen límites claros entre la guerra y la paz, o entre combatientes y no combatientes, ni permiten identificar con precisión los frentes de batalla. Son eventos signados por una gran dispersión geográfica y valorizan, en mayor medida que en cualquier generación anterior, el rol de las operaciones psicológicas y el manejo de los medios de comunicación social.

Para simplificar, si bien el término Guerra Asimétrica refiere al enfrentamiento de fuerzas militares con dispares capacidades de combate, el desarrollo de este tipo de lucha, marca el despliegue de operaciones tácticas en todos los frentes. Deben encuadrarse dentro de las tácticas de combate de este tipo de lucha:

a) la subversión económica bajo la forma de acaparamiento de alimentos y alza de precios, corridas bancarias y presiones devaluatorias como las registradas en Argentina, Brasil y en Venezuela.

b) denuncias judiciales bajo la fórmula ambigua de corrupción, o directamente el asesinato de funcionarios o referentes políticos con vistas a la desestabilización (Argentina, Brasil).

c) Desestabilización institucional por sedición de Fuerzas de Seguridad (Policías, Guardias Nacionales, Prefectura, Gendarmería) que registraron Ecuador y Argentina.

d) Golpes Institucionales llamados blandos impulsados por sectores políticos con representación institucional (Honduras, Paraguay y Brasil)

e) Desestabilización por parte de grupos o sectores económicos poderosos mediante bloqueos, cortes de rutas y aislamiento (Bolivia y Argentina).

f) Utilización de sectores sociales o gremiales con gran capacidad de movilización o de bloqueo como ocurrió en Ecuador, Bolivia y Argentina (Paro patronal agrario)

En todos los casos se observa el claro relevamiento de las debilidades y vulnerabilidades del adversario o enemigo.

GUERRA SIN LÍMITES, LAS GUERRAS DE 5ta GENERACIÓN

La Guerra de 5ta Generación hace uso de medios electrónicos y de comunicación de masas para generar desestabilización en la población a través de operaciones de carácter psicológico prolongado. Se busca afectar la psiquis colectiva, la racionalidad y emocionalidad, además de contribuir al desgaste político y a la capacidad de resistencia. El objetivo es la demolición intelectual y moral para la lucha de los pueblos.

Las tácticas a seguir para mantener la desintegración política en la sociedad consiste en crear complejos de inferioridad y en convertirse en referencia externa en todos los ámbitos, evitando que los proyectos y modelos colectivos o alternativos se consoliden  en su identidad, pues la referencia será algo distinto a sí mismos; la referencia será el mundo desarrollado y su modelo prevaleciente. En ese sentido los Medios de Difusión Masivos no son el cuarto poder sino el Cuarto Frente.

ACCIÓN PSICOLÓGICA: La Propaganda

El principio de propaganda es recurrir a las emociones más que a la razón. Al sumergir a la audiencia o a los lectores en un mar de emociones se diluye y distorsiona su capacidad para reflexionar; pero si además se agrega la repetición, se obtiene un poderoso efecto sobre las personas que no están al tanto del modo de funcionamiento de ese mecanismo, y que ni siquiera son conscientes de la manipulación a la que están siendo sometidos.

La propaganda funciona con fórmulas simples y tremendistas. Se recurre sistemáticamente a ellas y resultan eficaces. Es un método clásico que siempre ha funcionado cuando se trata de condicionar la opinión pública para que acepte que determinada acción es necesaria, ya sea una guerra, destitución o sanción. La fórmula “Dictador masacra a su propio pueblo” es exactamente el mismo recurso utilizado para derrocar a Muammar Khadaffi, Sadam Hussein, Hugo Chavez u hostigar a Nicolás Maduro.  Dada la extrema similitud entre la mayoría de las informaciones que se reciben sobre distintos conflictos, se recurre a la misma retórica simplista, repleta de clichés emotivos y eslogan simplistas.

La otra vertiente de la manipulación es el silencio, que adquiere su mayor valor cuando se utiliza como instrumento de manipulación pública, es decir si los medios de difusión concentrados no hablan de un determinado acto, este simplemente NO EXISTE. Y la vertiente opuesta al Silencio es directamente la “Fabricación de Noticias”.

FASE FINAL: EL ASALTO

El despliegue de comunicación mediante la “negativización sistemática” pasa por cuatro etapas: Aislar, Demonizar, Invadir y Aislar nuevamente. Realizada y asentada en el inconsciente de la población la idea de aislamiento, la primera fase queda completa. En la segunda etapa el esfuerzo estará puesto en demonizar al país o facción enemiga mediante la difusión de noticias negativas. La técnica más exitosa en ese sentido es el de “personificación de la política”, ya que mediante esta personificación se tiende a proyectar todos los valores negativos o contrarios a la visión del agresor. La construcción de Binomios asociados funcionan como un eficaz instrumento de simplificación de la cuestión política del tipo Saddam Hussein-Irak, Afganistan-Al Qaeda, Libia-Khadaffi, Siria- Al Assad, Bomba atómica-Irán, Putin-Agresión, Maduro-Dictadura, Cámpora-Corrupción.

La particularidad que añade nuestro país es que las operaciones contra los opositores se impulsan desde las más altas responsabilidades de gobierno. La utilización indiscriminada de la Agencia Federal de Inteligencia, junto al poder judicial y el complejo mediático para perseguir fuerzas opositoras coloca al gobierno al frente de una verdadera Guerra Asimétrica. La disparidad de fuerzas para demonizar dirigentes, sindicalistas, gremios, trabajadores o estudiantes confirma la hipótesis que indica que el frente de lucha es toda la sociedad y el periodismo es el cuarto frente.

El peligro de semejante experiencia es, como venimos denunciando desde esta publicación, la totalización de la sociedad bajo un nuevo formato que no alcanza a constituirse en Estado de excepción, sino en Estado de Inseguridad paralegal. La inseguridad, en oposición a la que promueve la demagogia punitiva, es el incumplimiento sistemático de las garantías judiciales que constituyen el Estado de Derecho. Si la observancia de las leyes es el deber ineludible de los funcionarios elegidos democráticamente y esto es violado sistemáticamente en función de un Enemigo construido virtualmente, la sociedad es totalizada por un absolutismo de nuevo cuño.

En esa no declarada guerra que reconoce a la sociedad en su conjunto como la sede del conflicto, el amedrentamiento es la práctica cotidiana. Trabajadores golpeados, jueces con pedido de juicio político por atenerse a derecho, estudiantes detenidos o amenazados, campañas de desprestigio para funcionarios o ex funcionarios, detenciones arbitrarias, forman parte de los recursos puestos en práctica de una administración que cada día aísla más a la sociedad e intenta imponer el miedo y la imposición de su voluntad, avasallando derechos legítimos. El reciente ataque a la casa de la Gobernación de la provincia de Santa Cruz responde al mismo patrón de desestabilización. Es tan burda y grotesca la operación que el presidente de la nación se tuvo que despegar rápidamente de la situación.

En este despliegue inusitado de amenazas y aprietes está presente el estupor que provocó el ciclo de movilizaciones de marzo pasado. Sin ese formidable ciclo de acción colectiva este endurecimiento impostado hubiera permanecido oculto. Frente a la protesta masiva y organizada el gobierno recurre a la violencia. Nada nuevo en nuestra historia. Se verá si este nuevo ciclo contencioso rompe el cerco que la Guerra Asimétrica que Cambiemos quiere imponer a la sociedad argentina o esta asiste impávida a la restauración de un tipo de totalitarismo con votos, una paralegalidad a la mexicana. Un modelo de desintegración social y exacciones ilegales sistemáticas, funcional a la hegemonía imperial norteamericana.

Atilio López

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