Acontecimientos

“Suscribo nombre y apellido y ruego a usted tome partido para intentar una solución, que bien podría ser la unión de los que aún estamos vivos para torcer nuestro destino.”
Informe de la situación, Víctor Heredia

Gilles Deleuze afirmaba que el acontecimiento es un movimiento no histórico, una singularidad sin modelos o esencia presupuesta; pues la originalidad de todo acontecimiento resulta ser el movimiento a partir del cual lo nuevo emerge, lo no previsto irrumpe en la realidad y escapa de los límites de la historiografía, porque en todo acontecimiento hay un resto no histórico, inaprehensible, que excede los límites discursivos[1].

La irrupción imprevisible de la desaparición forzada[2] de un ciudadano, Santiago Maldonado, es del orden del acontecimiento. Como tal inesperado. Un cataclismo de impredecibles consecuencias sociales. En la sociedad donde reinó el Terrorismo de Estado la emergencia de la desaparición de un joven nos traslada al lado más traumático de nuestro pasado.

Lo que emerge no es nuevo sino el pasado bajo coordenadas históricas que lo transforman en lo no previsto. Que la desaparición de una persona, en medio de la represión por parte de una fuerza federal, sea la condición para la emergencia renovada de la sociedad civil bajo la institucionalidad de los organismos de Derechos Humanos, nos habla de las penosas circunstancias que atraviesa la sociedad argentina que intenta poner un límite infranqueable a la violencia política del Estado hoy conducido por la Alianza Cambiemos.

Para ese saludable sector de la sociedad es inadmisible que el Estado nacional y sus fuerzas de seguridad sean artífices o encubridores de delitos aberrantes. Debe quedar claro que el Estado y su gobierno son los responsables de la seguridad, de la defensa y el cuidado de todos los ciudadanos y que les corresponde el deber de investigar todos los delitos cometidos bajo su jurisdicción.

Desde hace décadas la sociedad argentina ha recorrido un largo y penoso camino para depurar sus instituciones, defender el Estado de Derecho y terminar con la impunidad con la que los sectores más autoritarios pretendían amordazar a la democracia. Hoy los sectores económicos más poderosos ocupan el gobierno y utilizan al Estado nacional para amedrentar, amenazar y encarcelar a quienes se oponen a sus políticas regresivas. La hilarante reedición de un clima violento y la aparición de supuestas organizaciones  clandestinas como las que aparecieron en los años 70 tienen un claro destinatario: la clase trabajadora argentina y las organizaciones sociales y políticas opositoras. Todo esto sería una ridiculez más del “Think Tank” amarillo si el presidente de los EE.UU no se hubiera sumado a los disparates nativos utilizando la retórica de la Guerra Fría con que se dirige a Cuba, China o Rusia[3]. Alguien debería advertirle al presidente estadounidense  que la Unión Soviética no existe más y Rusia es un moderno país capitalista o que China comunista es también un poderoso estado capitalista de partido único.

Dejando de lado las sandeces de la administración norteamericana[4], con la nuestra alcanza y sobra, los peligrosos proyectos de ley presentados en el congreso nacional argentino son una amenaza directa al Estado de derecho de la población. A comienzos de año cuando arreciaba un formidable ciclo de movilizaciones se presentó el Proyecto de Reforma del Código Penal de la Nación Contra Agresiones en Piquetes e Intimidación Pública (sic)[5]. En el mencionado proyecto se endurecían las penas para manifestaciones políticas en particular “hacia personas que cubren su rostro o exhiben elementos contundentes”. En otro borrador, y en el mismo sentido que el anteproyecto presentado, el gobierno se propone según el diario INFOBAE una nueva tipificación delictiva del terrorismo, nuevos mecanismos de investigación para detectar células o personas aisladas relacionadas con grupos extremistas, y apunta a fortalecer algunas áreas específicas del Estado para la represión de actos terroristas[6].

Queda claro que la misteriosa aparición de algunos incidentes de dudosa autoría y peligrosidad, forman parte de la campaña para instalar la idea de una sociedad amenazada por el Terrorismo Internacional. Que semejante disparate se esté discutiendo como si el país formara parte de la Coalición Internacional que actúa en Medio Oriente responde a una sola premisa: que el país forme parte de esa coalición o peor aún que se tipifique como “terrorismo” la oposición política a la actual alianza gobernante.

El peligroso espiral de violencia desplegado tiene un solo responsable: el gobierno nacional que encarcela militantes y desconoce las más elementales garantías ciudadanas. Los sucesivos actos de represión sobre trabajadores, periodistas o militantes políticos, hacen de la coerción el principal dispositivo de control pero como ya se ha advertido la violencia estatal por sí sola no puede sostenerse en el tiempo. Aquello que Gramsci describiera como “dirección política y cultural de clase”, en relación a la Hegemonía que logra subordinar a las relaciones de fuerza para que no sea solo dominación, parece ceder paso a crecientes niveles de violencia que hunden al gobierno en la lógica incendiaria de “más violencia y menos derechos” para imponer el orden social. La violenta represión ejercida el 1° de septiembre luego de la marcha por la Desaparición Forzada de Santiago Maldonado va en ese sentido.

Los esfuerzos por instalar la amenaza del Enemigo Interno[7], como ya hemos denunciado por este medio, son muestras de autoritarismo que lejos de amedrentar han tensado los músculos de una sociedad que tiene una larga historia de resistencia y defensa de los derechos humanos. Son precisamente las garantías políticas las que son atacadas y que registran desde el 10 de diciembre de 2015 un peligroso historial. El aumento de los casos de gatillo fácil, la creciente represión a vastos sectores de la sociedad, el encarcelamiento de presos políticos sin condena, habla del despliegue de la fase represiva como un todo articulado desde el Estado con el aval de los sectores colonizados de la justicia y los medios de difusión. Aún así las manifestaciones populares se multiplican y acrecientan frente a la escalada autoritaria.

El resultado, por ahora adverso, de las últimas elecciones no ha traído sosiego al oficialismo que ve con preocupación la acumulación de demandas de la sociedad argentina. Al desastre económico se suma el inocultable rasgo autoritario de un gobierno que va materializando la profecía de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires cuando anunció “cambiamos futuro por pasado”. El tiempo le está dando la razón. Habrá que ver los límites que le marca la sociedad civil al nuevo experimento autocrático de la elite financiero-agroexportadora de la Argentina.

Atilio López

 

Referencias

[1] DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Félix, ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, Barcelona, 1993, p. 97.

[2] https://www.fiscales.gob.ar/violencia-institucional/comunicado-de-la-fiscalia-federal-de-esquel-en-relacion-a-la-investigacion-por-la-desaparicion-forzada-de-santiago-maldonado/

[3]https://www.google.com.ar/search?rlz=1C1LAVE_enAR401&q=donald+trump+guerra+fria&oq=donald+trump+guerra+fria&gs_l=psy-ab.12…56154.68137.0.71555.34.34.0.0.0.0.110.2337.33j1.34.0….0…1.1.64.psy-ab..0.30.2041.6..0j0i67k1j35i39k1j0i131k1j0i3k1.fZzipQGh5O8

[4] https://www.pagina12.com.ar/60365-se-recalienta-la-guerra-fria

[5] https: https://www.pagina12.com.ar/60365-se-recalienta-la-guerra-fria//es.scribd.com/document/344990483/Proyecto-Modificacion-Codigo-Penal#from_embed

[6] http://www.infobae.com/politica/2017/03/19/como-es-la-ley-antiterrorista-que-impulsa-el-gobierno-y-que-buscara-el-aval-de-la-onu/

[7] https://cabecitas.org/2017/02/06/delitos-y-circo-la-construccion-de-la-amenaza-extranjera/#more-941

https://cabecitas.org/2017/04/26/estado-de-inseguridad/#more-1634

 

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