sep16-01

¿Es que todos los siglos se han parecido al nuestro? ¿El hombre ha tenido siempre ante los ojos como en nuestros días, un mundo donde nada se enlaza, donde la virtud carece de genio, y el genio no tiene honor; donde el amor al orden se confunde con la devoción a los tiranos y el culto sagrado de la libertad con el desprecio a las leyes; en que la conciencia no presta más que una luz dudosa sobre las acciones humanas; en que nada parece ya prohibido, ni permitido, ni honrado, ni vergonzoso, ni verdadero, ni falso?
Alexis de Tocqueville (La Democracia en América)[1]

En el último reportaje cedido al portal Infobae la ex presidenta y candidata a senadora por Unidad Ciudadana Cristina Fernández de Kirchner señaló que la democracia en Latinoamérica está en peligro. Es una oportuna observación frente a quienes cuestionan a algunos países y misteriosamente omiten juicios en otros. La virulencia de los ataques sobre el Estado de derecho en Venezuela por parte de una oposición desquiciada tiene resonancias en todo el mundo. La democracia venezolana es atacada sin pausa ni tregua por los grandes medios de casi todo el mundo mientras que los casos emblemáticos de Honduras y México pasan casi desapercibidos. Las graves violaciones a los DD.HH en Honduras denunciadas en Human Rights Watch[2] por el asesinato de más de 50 periodistas[3] junto activistas de derechos humanos, ambientalistas y líderes de pueblos originarios es incesante sin que merezca mayores títulos en periódicos del mundo o cadenas de noticias.

El mismo tratamiento recibe México que desde hace años encabeza las estadísticas de violencia. Desde el inicio de la “Guerra al Narcotráfico” iniciado por el entonces presidente Felipe Calderón en el año 2006, 27.000 mexicanos han desaparecido y figuran en las estadísticas como “extraviadas”. Torturas y ejecuciones extrajudiciales son denunciadas también por Human Rights Watch sin que nadie intente calificar al Estado mexicano como no democrático”[4].

La evidente disputa por los sentidos de la democracia ha llevado a la política a uno de sus pilares ahora en discusión. ¿Cuáles son los sentidos de la democracia? Es evidente que el neoliberalismo ha acentuado uno de sus polos acentuando la libertad de mercado como equivalente de la libertad universal y diluyendo a la Igualdad como concepto fundacional sospechada de generar las condiciones para la emergencia de fenómenos totalitarios. Entre ambos polos oscila el debate democrático. Los gobiernos llamados posneoliberales construyeron en los últimos años Estados que enfatizaron la igualdad en oposición a la libertad de mercado y fueron denostados como dictaduras. El paradigma igualitario de indudable cuño popular trajo en estas tierras políticas públicas que intentaron reparar el desquicio perpetrado por la libertad del mercado. Porque es necesario repetirlo hasta el hartazgo: la libertad que promueven los medios de desinformación es la del Mercado. El fracaso en términos sociales de los experimentos donde los Estados cedieron su soberanía al Mercado terminó en catástrofe.  Lo curioso es que el Estado benefactor orientado por el paradigma igualitario fue combatido como opresión o dictadura. Las regulaciones impuestas por los Estados para contener la insaciable voracidad del mercado fue interpretado como crueles imposiciones propias de Estados socialistas y por lo tanto totalitarios según esa amañada perspectiva.

El debate por los sentidos de la democracia no es nuevo. El republicanismo nativo ha perpetrado en nombre de la libertad (de mercado) crímenes monstruosos con los mismos argumentos. Los censores de la democracia la han interrumpido cada vez que sus intereses tambalearon frente al paradigma igualitario de los gobiernos nacionales y populares. Precisamente el 16 de septiembre de 1955 el infame Putsch de la Revolución Libertadora destituyó al gobierno del General Perón iniciando dieciocho años de proscripción, persecución y muerte. Los liberticidas castrenses acompañados por la siempre “sana y democrática” oposición constituyeron bandas fascistas autodenominados “Comandos Civiles” que se dedicaron a perseguir trabajadores y quemar locales partidarios. La Revolución disolvió el Congreso Nacional, intervino las provincias, dejó cesantes a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y constituyó comisiones investigadoras destinadas a analizar “la corrupción en los años de la Segunda Tiranía”. Esas investigaciones lejos de encontrar algún hecho que avalara sus hipótesis fueron fundacionales para la versión  que postula al peronismo como un hecho aberrante, patológico y totalitario cuya matriz política primaria se sostiene sobre la corrupción, manipulación, represión y censura. La anatematizada categoría de populista ha hecho posible que estos mitos crecieran espontáneamente y formaran parte de los prejuicios más acendrados de la paupérrima intelligentzia nativa.

El experimento fallido de la Revolución Libertadora al intentar restringir la democracia a una mera expresión formal sin representación de las mayorías condujo al Terrorismo de Estado como laboratorio social del neoliberalismo planetario. La idea de abolir las causas materiales que originaron el vasto movimiento social y democrático contestatario llevó a ensayar el aniquilamiento de los sectores políticos y sociales más movilizados como una suerte de “solución final”. Los resultados de semejante experiencia están a la vista y 30.000 ciudadanos fueron víctimas del Terrorismo de Estado. Semejante metodología no discriminó ni a niños ni a jóvenes. Otro funesto 16 de septiembre pero de 1976 un grupo de estudiantes secundarios de La Plata fue secuestrado asesinado y los cuerpos de seis de ellos permanecen desaparecidos desde entonces. La Noche de los Lápices fue uno de los crímenes más siniestros y emblemáticos de la política genocida castrense no solo por sus aspectos éticos sino por el  disciplinador contenido social que alojó. Los sobrevivientes de los secuestros: Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional a partir de 1978 y encarcelados hasta 1979. Según la CONADEP hubo 250 adolescentes desaparecidos entre ellos Floreal Avellaneda de solo 13 años.

El laboratorio de exterminio tuvo sus inicios el 16 de septiembre de 1974 cuando la Alianza Anticomunista Argentina secuestró y fusiló al ex vicegobernador de Córdoba Atilio López. El asesinato tuvo niveles de crueldad y alevosía nunca observados en la historia. El terror y el pánico que imponía Atilio López a sus captores los llevó a disparar cientos de proyectiles. López era un lúcido y tenaz militante peronista cordobés. Delegado de la Unión de Trabajadores del Autotransporte recuperó la CGT Córdoba en 1957 y fue artífice de los dos programas políticos más extraordinarios de la clase trabajadora argentina: La Falda y Huerta Grande. Como si eso no fuera suficiente fue el gran protagonista del Cordobazo aunque la historia se empeñe en reconocer solo a Agustín Tosco como su rostro más visible.

Tres momentos y experiencias enlazadas por una misma fecha han logrado habitar nuestra historia. En momentos en que nuestra democracia, la latinoamericana y la mundial están siendo rediseñadas a una única dimensión, la libertad de mercado, es necesario afrontar un nuevo ciclo. Una verdadera “rebelión de ricos” como la llamó Mark Weisbrot[5] en Venezuela está poniendo en tensión las nociones de democracia que hace poco teníamos y pensábamos incólumes. El golpe de Estado de Michel Temer en Brasil fue impulsado por sectores de clase media y apoyados por la Secretaría de Estado norteamericana.  Frente a una democracia elitista de ricos y para ricos como la que se perfila es necesario armarse de argumentos y de fuerzas para afrontar el desafío de la construcción de una democracia  plena de soberanía popular y de masas. Es absolutamente necesario detener el rumbo destructivo que le imponen los nuevos gerentes del hambre, el ajuste y la muerte. Resignificando los sentidos de un nuevo ciclo de acción colectiva podremos detener este despotismo de nuevo cuño: rico, poderoso y parasitario. Ha nacido una nueva aristocracia. Nosotros deberemos refundar una nueva democracia.

 

Atilio López

 

Referencias

[1] https://mcrcalicante.files.wordpress.com/2014/12/tocqueville-alexis-de-la-democracia-en-america.pdf

[2] https://www.hrw.org/es/world-report/country-chapters/298599

[3] https://www.telesurtv.net/news/-El-peligro-de-ser-periodista-en-Honduras-20170524-0027.html

[4] https://www.hrw.org/es/world-report/2017/country-chapters/298379

[5] http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/18/mark-weisbrot-la-rebelion-de-los-ricos-en-venezuela/

Anuncios