Cabecitas Tarjeta1-01

Escribimos y nos escribimos. Porque Cabecitas nació de las palabras, esas que decimos, esas que escuchamos, las que no decimos, las olvidadas, esas que circulan entre nosotros y que como parte del universo del lenguaje y de la relación con el otro, construyen la realidad y nos constituyen como sujetos políticos. Subrayamos el valor de la palabra en la dimensión que tiene como herramienta de construcción de la subjetividad y la consideramos un hecho político en sí misma porque creemos que es desde ahí que se quiebran las inercias sociales, se sublevan conciencias, se transforma la realidad y se escribe el curso de la historia. Somos militantes y decimos, escribimos y sentimos desde ese lugar que define nuestro ser, y lo vivimos como una maravillosa manifestación de responsabilidad subjetiva y social y como un acto de fidelidad con nuestro deseo. Así es que Cabecitas surgió como una expresión de, desde y hacia la militancia porque hacemos y decimos con la convicción de poder contagiar nuestro sentimiento y ser cada vez más los que creemos en transformar la realidad de este modo.

El inicio estuvo marcado por algunas definiciones: dar fuerza a nuestras ideas y, como peronistas, tener una impronta militante. De ahí nuestro nombre, esa palabra que decidimos salvar de las marcas que el desprecio por lo popular hizo con ella y resignificarla elevándola hacia un sentido amoroso, de compromiso, de justicia social y que como Cabecitas y peronistas recuperamos continuando con la esperanza de que “reine en el Pueblo el amor y la igualdad”, eso que está en nuestra música, en nuestra mística y en nuestra base fundacional y es sostén de la construcción de uno de los movimientos políticos más importantes del siglo XX. Hoy nos sentimos con la responsabilidad de resignificar y recargar su legado. Su vigencia y los 72 años de historia signados por la reparación de injusticias y el reconocimiento de las demandas del Pueblo nos convocan permanentemente a transmitirlo como el único modo de conciliar necesidades y deseos e ir hacia el camino de una sociedad más justa.

Son las Cabecitas de compañeros y compañeras las que escriben y es así como nos escribimos. Son las nuevas, los viejos, los chicos, las grandes, las que hacen, los que se equivocan, los que hablan, las silenciosas, los rubios, las que empujan, las morochas, los que hay que empujar. Todos y todas diferentes pero con algo en común, el peronismo y el modo que tenemos de nombrarnos: compañeras y compañeros. Decidimos por eso subrayar la dimensión colectiva presente en nuestra escritura, porque concebimos el acontecimiento político como algo que se organiza a partir de un entramado inclusivo. Así fue que nos propusimos escribir con seudónimos, una idea que surgió y a la que pudimos dar forma cuando sentimos que los nombres que elegiríamos serían aquellos que condensan el espíritu de las conquistas populares. Los nombres de aquellas compañeras y compañeros que fueron perseguidos por sus ideas y militancia, esos que lucharon, hablaron, escribieron, y que pretendieron silenciarse. Creemos en el poder de las palabras para tallar un camino de continuidad de sus voces por eso en Cabecitas siguen diciendo, siguen escribiendo y siguen luchando Atilio López, Juan Salvo, Juana (Azurduy), Alicia Eguren, Tupac, el Comandante Andresito, E.V.A., Lucía Cullen. Retomamos sus voces y sus ideas para demostrar que fue vano el intento de callarlas  y que como vencedores se reafirman día a día en el lugar de la victoria. Esto es para nosotros una exigencia ética y un acto de justicia; les rendimos homenaje con la militancia, con la escritura, llevando sus banderas, y lo hacemos, no desde la tristeza porque no están, sino con la fuerza que nos da saber que estuvieron.

Tomamos también las calles, las paredes, las plazas como lugares de expresión, porque como  escenarios de las luchas populares, se despliegan las palabras inspiradoras que reclaman ser alojadas y se convierten en espacios privilegiados donde intentamos dejar nuestras letras. Salir a las calles, ocuparlas, es también una tarea de escritura porque ellas representan campos de legitimación política y como testigos de la historia guardan las marcas de los movimientos populares que subvierten lo establecido y se constituyen como espacios de discurso donde se escriben horizontes de derechos, se organizan significados, sentidos y subjetividades. Son la metáfora maravillosa de la escritura de los Pueblos.

A un año del comienzo de esta aventura de escribir, nos reafirmamos en la decisión de seguir sosteniendo este desafío. Desde nuestras secciones – Comunidad Cabecitas, Editorial, Formación Política, Galería, Historias Cortas, Política y Subjetividad, Reflexiones – como Equipo Cabecitas lo hacemos porque entendemos que la memoria y la escritura son puentes que sobreviven a la catástrofe y a la destrucción. Creemos en el poder de las ideas y de las palabras para tallar un destino mejor en la historia de los Pueblos, esas palabras y esas ideas que movidas por el amor y por el deseo transformador pueden hacer de la utopía una realidad posible. Y creemos que sólo así se construyen victorias.

Alicia Eguren

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