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39 años separan la última gestión presidencial de Juan Domingo Perón y la asunción del Cardenal Jorge Bergoglio como Papa. Ambos fueron contemporáneos de muchos de los años más convulsionados de nuestra historia. Los dos compartían una formación cristiana y sobre todo un profundo amor a la Argentina.

Para poder analizar el pensamiento de estos dos grandes líderes, pasaremos a compararlos apoyándonos en 8 ejes propuestos por Perón para desarrollar el Modelo Argentino. Estos son:

1 – La comunidad organizada. 2- El hombre, la familia, la sociedad y la cultura. 3- La vida política. 4- El ámbito económico. 5-La ciencia y la tecnología. 6-El ámbito ecológico. 7-La organización institucional. 8- La función de los grandes sectores de la vida nacional

  • La comunidad organizada

Según Perón, la comunidad organizada debe construirse sobre tres pilares: objetivos claros y coincidencia de los principios individuales y colectivos; la organización debe ser objetiva, basada fundamentalmente en el principio básico de que “la realidad es la única verdad” y es el pueblo quien debe asegurarse de que esto así se mantenga; el factor aglutinador, que le dé sentido y cohesión a esta organización es el de la solidaridad social.

El Papa por su parte afirma que “el todo es superior a la parte[1] y que los individuos deben integrarse en una esfera colectiva sin perder los rasgos identitarios individuales, nutriéndose de lo que otros pueden compartirle. “El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan originalidad (…) A los cristianos este principio nos habla también de la totalidad o integridad del Evangelio que la Iglesia nos trasmite y nos envía a predicar. Su riqueza plena incorpora a los académicos y a los obreros, a los empresarios y a los artistas, a todos. La mística popular acoge a su modo el Evangelio entero, y lo encarna en expresiones de oración, de fraternidad, de justicia, de lucha y de fiesta.”[2]

  • El hombre, la familia, la sociedad y la cultura

Perón plantea un hombre autentico, creativo y responsable. Consciente de sus principios morales. La familia es presentada como la célula básica de la comunidad organizada: “es la solidaridad interna del grupo familiar la que enseña al niño que amar es dar, siendo ese el punto de partida para que el ciudadano aprenda a dar de sí todo lo que le sea posible en el bien de la comunidad”[3]. La cultura será un resultado híbrido entre las herencias europeas y las características particulares de América Latina, en las cuales se encuentra la identidad argentina popular, expresión libre de creación del pueblo.

Francisco dice: “la familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros, y donde los padres trasmiten la fe a sus hijos”[4]. El hogar debe ser el principal espacio de construcción de puentes entre las personas.

  • La vida política

Dice Perón “la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”[5]. Esto solo será posible en cuánto aquellos que participen activamente de la política no pierdan su pertenencia y cercanía al pueblo.

El Papa, siguiendo al Evangelio, llama a la construcción del Reino de los Cielos en la tierra: el Reino de la justicia, de la libertad, del amor y de la comunidad. Una construcción que se realiza en todos los espacios sociales. La vida política es uno de ellos.

  • El ámbito económico

Perón propone que “la actividad económica debe dirigirse a fines sociales y no individualistas, respondiendo a los requerimientos del hombre en una comunidad y no a las apetencias personales”[6]. La dimensión política debe anteceder a la dimensión económica, guiando esta actividad para beneficio de la comunidad toda.

El Papa critica con dureza la liberalidad del mercado, el sálvese quien pueda y la cultura del descarte. El principio de competitividad no debe regir la actividad económica. “Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata”[7].

  • La ciencia y la tecnología

La tecnología debe estar al servicio de la producción y por ende del desarrollo nacional, según Perón. En ese sentido, también es importante la producción nacional de conocimiento tecnológico para la paulatina independencia de la importación de conocimiento y tecnología.

Para el Papa las innovaciones tecnológicas contienen un alto grado de nuevas formas de poder, que en muchos casos desconocemos pero que debemos conocerlas, para poder ponerlas al servicio de la humanidad toda.

  • El ámbito ecológico

Según Perón el hombre debe ser el primer defensor del medio ambiente y el Estado debe encargarse de establecer los medios adecuados para su cuidado y preservación. “Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados, una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza”[8].

El Papa no analiza la cuestión del medio ambiente en el Evangelii Gaudium, sino que le dedicó una encíclica especial a ese tema: la Laudato Sí. Allí comenzó a delinear lo que sería una fuerte insistencia en el cuidado de la Casa Común y los principios del Buen Vivir. Expresiones muy cercanas a las cosmovisiones del mundo andino y también a los últimos trabajos de Leonardo Boff (teólogo brasilero).

  • La organización institucional

Perón toma posición respecto de una revolución en paz, es decir, entre los parámetros establecidos por el derecho. Las nuevas normas deben pensarse en función de lo que la realidad demanda.

Nuevamente aparece la idea de un “algo” subordinado al bien comunidad. Francisco insiste: “En cada nación, los habitantes desarrollan la dimensión social de sus vidas configurándose como ciudadanos responsables en el seno de un pueblo, no como masa arrastrada por las fuerzas dominantes”[9]. Invita a una participación activa del pueblo en los destinos de la patria.

  • La función de los grandes sectores de la vida nacional

Por una cuestión de extensión analizaremos solamente a la Iglesia.

Para Perón “existe una cabal coincidencia entre nuestra concepción del hombre y el mundo, nuestra interpretación de la justicia social y los principios esenciales de la Iglesia”[10]. Un profesor de Antropología Cristiana nos explicaba que ser hechos a imagen y semejanza de Dios implica una dimensión política: todos somos dignos. En este punto encontramos la base de la Doctrina Social de la Iglesia, y por ende, de la Doctrina Justicialista.

Para Francisco, la Iglesia debe ser una comunidad principalmente alegre, con las puertas abiertas y fundamentalmente una Iglesia callejera. Una Iglesia que no esté con el pueblo, sino que sea parte integral del pueblo. Una Iglesia que sea expresión de la comunidad organizada.

Coincidencias y sobre todo actualidad. No solo del pensamiento, sino de la concepción de acción del hombre y la mujer en comunidad. La transformación será, para estos dos grandes líderes, necesariamente colectiva.

Juana

Referencias

Fracisco, Papa. Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica. CABA, CEA Oficina del Libro (2013). p.179

Perón, Juan Domingo. El modelo argentino. Entre Rios. Editorial Tolemia (2011)

[1] Fracisco, Papa. Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica. CABA, CEA Oficina del Libro (2013). P. 177

[2] Fracisco, Papa. Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica. CABA, CEA Oficina del Libro (2013). p.179

[3] Perón, Juan Domingo. El modelo argentino. Entre Rios. Editorial Tolemia (2011). p 70

[4] Fracisco, Papa. Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica. CABA, CEA Oficina del Libro (2013). P. 55

[5] Perón, Juan Domingo. El modelo argentino. Entre Rios. Editorial Tolemia (2011). p 77

[6] Perón, Juan Domingo. El modelo argentino. Entre Rios. Editorial Tolemia (2011). p 86

[7] Fracisco, Papa. Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica. CABA, CEA Oficina del Libro (2013). P. 45

[8] Perón, Juan Domingo. El modelo argentino. Entre Rios. Editorial Tolemia (2011). p .106

[9] Fracisco, Papa. Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica. CABA, CEA Oficina del Libro (2013). P. 170

[10] Perón, Juan Domingo. El modelo argentino. Entre Rios. Editorial Tolemia (2011). P. 118

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