futuro x pasado1
Imagen de portada de http://cambiamosfuturoporpasado.blogspot.com.ar

Cada ciclo político argentino que se inicia, o que obtiene una buena cantidad de votos, es decir incrementa su representación en las cámaras políticas, se presenta a sí mismo como fundacional. El diario La Nación lo afirma sin vacilar[1].  Se ha hecho y se seguirá haciendo como el inicio de todo lo bueno, abandonando “el pasado” que indefectiblemente quedará como las cenizas de un féretro  que solo los deudos recordarán. El problema es que se ha fundado muchas veces nuestro país y otras tantas se lo han exorcizado del demonio del Peronismo. Cada ciclo antipopular se ha iniciado de la misma forma.

El imponente triunfo de Renovación y Cambio de 1983 colocaba al radicalismo en el camino de las transformaciones necesarias y urgentes que la renovada democracia argentina necesitaba. Con el peronismo en estado de shock, y muy golpeado por la brutal represión del Estado terrorista, auguraban al partido de Alem un paseo que ratificó en 1985 ganando las legislativas de ese año. Pero como muchos saben una cosa es la representación política surgida de la Voluntad Popular y otras son las variables duras de la sociedad y la economía. La agitación social empezó a encrespar las aguas y el conflicto por la distribución de la renta volvió para sacudir a la sociedad. El endeudamiento externo, la inflación y el conflicto con los sindicatos peronistas, sacó al radicalismo de la quimera de constituirse en el Tercer Movimiento Histórico sucumbiendo en las llamas de la hiperinflación y la corrida cambiaria.

La llegada del Menemismo en 1989 coincidió con la hegemonía unipolar norteamericana producto del derrumbe de la URSS y el Consenso de Washington como única vía hacia la construcción, nuevamente, de un “capitalismo moderno, eficiente y globalizado”. Con esa lapidaria ausencia de creatividad que rodea a los medios de comunicación saludaron y presentaron la cooptación de la dirección peronista como la llegada, otra vez,  de una ultramoderna elite tecnocrática. Al fin el peronismo dejaba de ser aquello que alguna vez fue.

El segundo intento de destrucción del Estado de Bienestar, prolongación de la “eficiencia” castrense de la mano de José Alfredo Martínez de Hoz, regresaba a completar la tarea que la barbarie militar no pudo realizar. El experimento neoliberal argentino terminó nuevamente en una catástrofe social que pocos quieren recordar.

La vieja elite política argentina, como todos los partidos anacrónicos, impone como condición de veracidad la emergencia de una experiencia política novedosa. Aparentemente sin vínculos con el pasado, con pretensiones de sofisticación  y modernidad, intentan presentarse como la superación racional y lógica de la política a la que tratan con desdén. En esta operación de afectada sofisticación descansan las aristas más agresivas de un conservadurismo regresivo,  xenófobo, racista y antipopular. Nada más ideológico que quienes niegan la política pues creen profundamente que las diferencias no son políticas sino naturales. Es decir, naturalizan las diferencias sociales que ellos crean con sus políticas de destrucción de empleo y endeudamiento.

Fuego y Humo

El 10 de diciembre de 2015 se inició el tercer intento económico de destrucción de la experiencia social, económica y política nacida el 17 de octubre de 1945. ¿Nada más? Y nada menos. La ratificación legislativa  en las urnas de la experiencia gubernamental  iniciada con la Segunda Alianza, tiene el dudoso mérito de triunfar en elecciones de término medio cuando prácticamente todos los oficialismos han refrendado en las urnas sus primeros dos años. La victoria de la Segunda Alianza no solo buscará iniciar reformas estructurales sino extender el certificado de defunción, otra vez, del “populismo asfixiante” que no permite que la actividad económica se ordene “libremente” en ese lugar mítico al que llaman “mercado”. Se recurrirá a las “inversiones” para terminar de desarrollar el país y se creará “trabajo genuino”. Quedará para los futurólogos determinar el estallido de la ecuación Inversión= Endeudamiento + Fuga de Capitales.

En lo que va del año el gobierno de Cambiemos se ha endeudado más que Arabia Saudita y en 18 meses de gobierno tomó prestado 55.224 millones de dólares algo así como 100 millones de dólares cada 24 horas[2]. Si se toma el nivel de fuga de capitales en el mismo orden, y con condiciones de mercado óptimo, el volumen de egreso de capitales en abril de este año alcanzaba los 1037 millones de dólares mensuales[3]. Analizando el otro gran caballito de batalla que son las inversiones, el diario La Nación anunciaba la llegada de más 530 proyectos de inversión y el presidente ejecutivo de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional Juan Procaccini afirmaba

[…] “lo importante es que el proceso de reactivación de la Argentina ya está en marcha y muchas compañías han vuelto a confiar en nuestro país”[4].

Analizando el mapa de inversiones[5] descubrimos que la principal empresa inversora no es precisamente extranjera sino nacional y estatal: YPF. Que alguien le avise. Siguiendo el mapa de inversiones los principales proyectos de inversión están localizados en el área extractivista de gas y petróleo. Aún así ninguna se ha efectivizado y solo puede contabilizarse el ingreso de capitales especulativos de corto plazo debido al festival de endeudamiento que promueve el Banco Central y permite una toma de ganancias de un 2% mensual en dólares! Algo que en ningún país del mundo es posible, ni siquiera en los EE.UU. Que una inversión financiera tenga una ganancia neta de un 24% anual en dólares, tendrá un costo social impredecible cuando esos capitales abandonen el país. Argentina está sentada sobre un polvorín mientras que los payasos y bufones oficialistas de la primera hora después de la victoria del desopilante Circo Mediático de Comodoro Py distrae a sus espectadores con linchamientos judiciales[6].

Volviendo a la Alianza Cambiemos, que algunos medios presentan  como una ultra sofisticada elite política de hábitos y técnicas infrecuentes entre la fauna y flora nativa para explicar los triunfos legislativos, debería analizarse que tiene de nuevo u original para llegar a conclusiones tan desmedidas. En primer término lo nuevo: gran parte de la estructura nacional en la que se asentó el triunfo de Cambiemos proviene del radicalismo o de partidos conservadores provinciales que podrán ser muchas cosas menos organizaciones políticas nuevas. Gerardo Morales, Horacio Rodríguez Larreta, Elisa Carrió, Federico Sturzeneger, Patricia Bulrrich,  Ángel Rozas, Ernesto Sanz o Ricardo Alfonsín, solo por mencionar algunas figuras, provienen de la Alianza responsable del estallido del 2001. Algunos no tienen su origen en partidos políticos tradicionales pero sí integraron las elites económicas de esos años. Mauricio Macri (Grupo SOCMA) y Alfonso Prat Gay (JP Morgan) no son precisamente novedades en la política argentina sino que ocuparon puestos importantísimos como miembros del establishment local.

La eficiencia como bandera. Aclaremos un poco los tantos. La eficiencia como virtud en política refiere a la capacidad de utilización racional de los recursos públicos para desplegar una política pública. La llegada del PRO al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implicó un endeudamiento en dólares de un 510% al terminar el cuarto trimestre del año 2016. Macri recibió el gobierno con una deuda de 574 millones de dólares y en diciembre de 2016 su sucesor llevó el endeudamiento hasta 2930,1 millones[7]. En diciembre del año pasado la provincia que lideraba el endeudamiento nacional era la Provincia de Buenos cuyo stock de deuda era de un 60% respecto de los ingresos y había emitido deuda por 3000 millones de dólares solo para solventar gastos corrientes y no realizar ninguna obra, revirtiendo la tendencia de los últimos años[8]. ¿Eficiencia? Te la debo.

El carácter ilusorio de la propuesta política de Cambiemos combina peligrosas tendencias autocráticas degradando institucionalmente a la sociedad argentina. Hoy nuestro país posee presos políticos encerrados por la llegada al gobierno de un conjunto de personajes que mezclan sus prejuicios, odios y revanchismo para ocultar sus propios desmanejos. El objeto de la furia de estos esperpentos es el peronismo que sigue encrespando el odio de las clases oligárquicas nacionales. La apresurada declaración necrológica por parte de los funcionarios oficialistas del movimiento nacional corre el riego de transformarse en una de las tantas declamaciones con que buscaron deslegitimar e infamar a los hombres y mujeres del movimiento. No nos persiguen por nuestros errores sino por nuestros aciertos. No nos encarcelan y hostigan con saña por la remanida “corrupción” sino por la incesante búsqueda de romper la lógica de los poderosos que sienten que sus privilegios están por encima de la sociedad. El Peronismo es eso: la incesante búsqueda en el tiempo de una patria inclusiva, solidaria, justa, independiente y soberana. Un nosotros que construye la comunidad de lazos fraternales. Por eso no se detendrán. Y también por la misma razón fracasarán. Como ha ocurrido siempre, como seguirá ocurriendo. El peronismo es indestructible porque aloja la esencia de la humanidad: el mandato ético de un deber ser compasivo. Algo demasiado peligroso para elite política oficialista.

Atilio López

 

 

Referencias

[1] http://www.lanacion.com.ar/2075974-macri-a-la-hora-de-las-reformas-cruciales

[2] https://diariohoy.net/politica/era-macri-la-deuda-externa-crece-cien-millones-de-dolares-cada-24-horas-98160

[3] http://www.ambito.com/884734-se-acelero-la-fuga-de-capitales-crecio-un-40-hasta-los-us-5630-m-en-primer-cuatrimestre

[4] http://www.lanacion.com.ar/2045268-el-mapa-de-las-inversiones-en-la-argentina

[5] http://www.investandtrade.org.ar/mapadelainversion.php

[6] https://www.infobae.com/economia/2017/04/09/ola-de-capitales-golondrina-mientras-se-siguen-esperando-las-inversiones/

[7] http://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/201704/32176-deuda-en-la-ciudad.html

[8] http://www.letrap.com.ar/nota/2016-12-13-buenos-aires-lidera-el-ranking-de-provincias-tomadoras-de-deuda

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