Día Internacional de los Derechos Humanos

“No pudieron. El amor le ganó al odio. El amor es más fuerte que el odio. Siempre.” Son las palabras de Adriana, la Nieta 126. Sus palabras, su sonrisa y su mirada son la metáfora del amor que en una línea de continuidad, atravesaron las barreras del tiempo y de la destrucción. Son gestos y palabras que encontraron un maravilloso espejo en otro rostro, el de su Abuela Blanca que guardaba, en una luchadora y perseverante espera, la misma sonrisa y la misma mirada que en un recíproco reconocimiento y como marcas indestructibles sobrevivieron a la catástrofe.

Una vez más queda claro que toda aquello que se cimienta sobre la base del amor puede sostener construcciones inmensas. La lucha inclaudicable de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo y las 126 amorosas batallas ganadas lo demuestran. Porque hablar de Memoria por la Verdad y la Justicia es dimensionar el valor de la lucha colectiva y organizada. La Memoria entendida no como recordatorios de sucesos, sino como actos cotidianos de construcción de sentidos que nos acerquen a la Verdad y a la Justicia sobre una historia con finales y con inicios que quieren ser escritos en forma urgente.

Las búsquedas de las Abuelas son un camino de esperanza maravilloso que materializa un profundo deseo de construir desde el amor sin bajar los brazos jamás; un camino que no busca venganza sino Verdad y Justicia. Como paradigma de valentía y perseverancia desplegadas en la lucha, esas mujeres han quebrado el sentido de lo predecible, han demostrado que aquello que muchas veces se presenta como imposible, tarde o temprano puede convertirse en una realidad. Ellas iniciaron un movimiento único que transformó la soledad y el dolor en una búsqueda de todos y todas. Y nos enseñan que construir es transformar el imperativo de orden y de silencio, en imperativo de lucha, sin claudicar, sin bajar la cabeza, siempre de pie y nunca por el camino del odio ni la venganza.

Conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos en la Argentina remite obligadamente a hacer referencia a la construcción histórico-política que hace más de 40 años marcó el punto de partida de un proceso de reparación histórica y de refundación ética que ubicó a nuestro país en un plano de proyección más allá de nuestras fronteras, convirtiendo las políticas de Derechos Humanos de la Argentina en un ejemplo a nivel mundial.

La realidad de la Argentina hoy, a partir del gobierno de Cambiemos, pone en jaque muchas conquistas logradas y la presencia de un Estado que no funciona como garante de derechos y desconoce la ley, reaviva los peores fantasmas en la conciencia colectiva. El retroceso del Estado de derecho y el avance de un Estado que criminaliza las luchas populares, despliega persecuciones políticas, amenaza la libertad de expresión, que como clásicas acciones que los gobiernos autoritarios despliegan para el disciplinamiento de la sociedad, resultan expresiones necesarias para implementación de políticas de castigo sobre el pueblo, intentan desalentar las luchas sociales y pretenden limitar el alcance incalculable al que estas pueden llegar.

No obstante estos vanos intentos de destruir lo indestructible, el trazado de un camino irrefrenable en la búsqueda de la verdad y de la recuperación de identidad, demuestra cómo en el encuentro de cada nieto, se reproduce el milagro de una nueva conquista del amor, el afecto con el que se construyen las verdaderas victorias.

Alicia Eguren

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