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En numerosas oportunidades por este medio hemos denunciado el carácter autoritario, regresivo y criminal del régimen de la Alianza Cambiemos. En no pocas publicaciones hemos advertido sobre el amenazante Estado de excepción que configuraba el comportamiento de los funcionarios del actual gobierno, capaces de quebrar el Estado de derecho reprimiendo en forma brutal manifestaciones, persiguiendo a ciudadanos con causas apócrifas, desconociendo garantías constitucionales, destituyendo jueces que no se alinean o que fallan conforme a derecho desconociendo las intenciones de los gobernantes o incitando a la prevaricación. El clímax de ese comportamiento criminal se alcanzó con las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel ambos como consecuencia de la intervención represiva de fuerzas de seguridad federales en el sur argentino.

También hemos advertido sobre la fuerza letal de las políticas públicas destinadas a la apertura de la economía, la reducción de ingresos, la eliminación de subsidios a los sectores populares, el aumento sideral de los servicios públicos y la formidable transferencia de ingresos que implicó la eliminación de las retenciones o carga impositiva a los grupos concentrados agrarios, extractivistas (petróleo, minerales, etc.) y financieros. Sumado a estas de por sí obscenas transferencias que harían empalidecer a los aristócratas del Ancien Régime, el blanqueo de capitales[1] de familiares y amigos del presidente de la nación, o la evasión compulsiva en Ratoneras Fiscales donde según estimaciones se supone que solo en nuestro país el Estado nacional no recaudó el 4,5% del PBI, algo así como 21406 millones de U$S por actividades ilícitas de evasión[2] ocupando el 5° lugar a nivel mundial en el ranking de países evasores.

La formación de activos en el exterior, un término elegante para describir la evasión y fuga de capitales de quienes se llenan la boca hablando de responsabilidad fiscal, alcanza según las estimaciones más serias en los 400 mil millones de dólares[3]. Casi un PBI nacional, la mitad sin declarar, denuncia el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ)[4] . Esta es la misma organización que reveló que el actual presidente de la nación argentino figura entre los evasores al frente de compañías creadas especialmente para la fuga, evasión y blanqueo de capitales.

La gravedad de esta deplorable situación solo adquiere dimensiones de catástrofe cuando el mismo gobierno, campeón de compañías offshore, otro bella metáfora para designar organizaciones delictivas, promueve una reforma previsional que impone a los trabajadores jubilados un régimen de nuda vida[5], una vida desprovista de humanidad, humillada, cercenada en sus capacidades, violada en su dignidad como producto de la instrumentación del biopoder. En ese sentido una política de esta naturaleza, que la ubica dentro de la lógica concentracionaria[6] y por lo tanto de exterminio, habilita la reflexión sobre el verdadero alcance del término genocidio, o por lo menos autoriza la incorporación de nuevas dimensiones al uso tradicional del concepto.

¿Dónde colocar a las políticas que conducen a la desposesión de los sujetos, a la limitación de capacidades para funcionar como seres humanos, a la mala salud, al acortamiento de la vida, a la exclusión, a la ausencia de vida social, a la pobreza, al sufrimiento, a la perdida de los recursos para intervenir en el mundo?

Si la tradicional definición de genocidio remite al aniquilamiento de un grupo social por razones étnicas, religiosas o políticas es necesario agregar que el producto de políticas públicas orientadas hacia una franja etaria que conducen al mismo resultado no es diferente en la lógica que las impulsa. La reducción de la vida a la nuda vida, es decir a la desposesión de todo aquello que nos hace humanos, no es menos cruel ni violento que la aplicada en un campo de concentración y exterminio o en la “limpieza étnica” de un territorio si se hace mediante la sanción de un instrumento jurídico que condena a la intemperie social a un grupo social cuando más necesita de la ayuda social. Por lo tanto deben equipararse no por el uso de un instrumental diferente (armas o leyes) sino por la tecnología de poder que ambas alojan en su interior o en sus resultados.

En un trabajo publicado en el año 2015 Göran Therborn[7] alertaba sobre los resultados de la desigualdad y que esta no es solo una cuestión de ingresos. La obra “Los Campos de Exterminio de la Desigualdad” es una extensa descripción sobre cómo operan las desigualdades en las sociedades Therborn demuestra la cantidad de años de vida que se pierden por diferencias económicas y en mayor medida en nivel de estudios. La desigualdad mata. Esa es la primera oración de esta sólida investigación sobre los alcances de la desigualdad en el mundo. La lógica concentracionaria de Auschwitz, de la ESMA o de Campo de Mayo, con toda su crueldad y capacidad de aniquilamiento que poseían han sido reemplazados por otros campos de exterminio que se fundan en políticas públicas que reducen la condición humana a un conjunto de padecimientos.

En este nuevo apartheid social que separa a las sociedades mediante grietas económicas se sostiene el nuevo régimen. El alcance de las políticas orientadas a consolidarlas y profundizarlas, deberían ser analizadas en el marco que proponemos. Los responsables de políticas que llevan asociadas prácticas que se traducen en la reducción de años de vida o su calidad deberían ser juzgados según estas premisas. El desmantelamiento del Programa de Atención Médica Integral (PAMI) la suspensión de la entrega de medicamentos gratuitos y la Reforma Previsional alojan el mismo espíritu de exterminio que la lógica concentracionaria genocida. Que esto se haga en medio de una formidable transferencia de ingresos donde los bancos han ganado 40.000 millones de pesos en un semestre[8] habla a las claras de quienes son los responsables de los nuevos campos de exterminio que crea la desigualdad.

Atilio López

 

 

Referencias

[1] https://www.pagina12.com.ar/59215-gianfrancamente-hablando

[2] http://www.iprofesional.com/notas/247339-La-Argentina-entre-los-5-paises-con-mayor-evasion-impositiva-en-2016

[3] http://fortunaweb.com.ar/2016-04-09-176453-estiman-que-hay-mas-de-un-pbi-argentino-en-el-exterior-y-la-mitad-esta-sin-declarar/

[4] International Consortium of Investigative Journalist https://panamapapers.icij.org/

[5] Agamben, G. https://rfdvcatedra.files.wordpress.com/2014/07/agamben-giorgio-homo-sacer.pdf

[6] Feierstein, D. (2007). El genocidio como práctica social. Buenos Aires: Fondo de Cultura Argentina

[7] Therborn, G. (2015) Los Campos de Exterminio de la Desigualdad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Argentina.

[8] https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2017/08/17/los-bancos-ganaron-40-000-millones-en-el-primer-semestre/

 

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