AVANZAMOS MUCHO PERO FALTA MUCHÍSIMO MÁS

Qué bueno que soy una mujer empoderada en estos tiempos.

Qué bueno que, aún con miedo, me defiendo. No me canso. No me rindo.

Qué bueno que cada vez que miro a mis costados veo cada vez más amigas, conocidas, compañeras levantando la cabeza, seguras de sí mismas y conscientes de que es HOY el momento de que se nos escuche, de que se entienda y que de una buena vez nos dejen de pisotear.

Qué bueno que veo cada vez más varones que no avalan. Que no cubren y protegen. Que dejaron ese lugar cómodo. Que se corrigen entre sí, se llaman la atención y escuchan, aprenden, preguntan y no están con la irritante bobera de “Che, pero no todos los hombres somos así…”

Qué hubiese sido de mí en la época donde en la película “A los cirujanos se les va la mano” mostraba pacientes tontas y sumisas manoseadas por Porcel y Olmedo jactándose del dominio y su “viveza criolla”. O Sofovich, cuando a los gritos, hacía agachar cada vez más a las secretarias para revolver papelitos mientras la cámara le hacía una tira de cola prácticamente. O cuando en “Matrimonios y Algo más” el personaje del concejal llegaba a la casa y obligaba a la mucama a que se desnude. Todo esto en clave “Humor popular”.

¿Qué pasaba con las mujeres en ésa época? Eran unas amargas o brujas por sentirse ofendidas y no reir? O en el mejor razonamiento a lo Mariano Iúdica (de la actualidad), “seguro que si no les causa gracia es porque eran feas e incogibles”…. Imagino que debe haber sido algo así.

Claro que hoy prevalece en la materia cotidiana,este sistema patriarcal que opera desde las bajadas de línea más ingenuas y diluídas.

Por eso, aunque:

Hasta hace un par de años Tinelli seguía cortando polleritas, hasta que Carla Conte le dijo NO.

Francella dejó de hacer el chiste “Pero si es una nenaaaa” hace rato, pero se lo siguen pidiendo.

Polémica en el Bar sigue en el aire.

Mirtha y Susana van a seguir invitando a Cacho Castaña a sus programas.

Ya no es lo mismo.

Gracias a las tecnologías y redes sociales tenemos pruebas y ya no es tan fácil que sea desacreditada cualquier denuncia en la familia, el trabajo, la comisaría y la sociedad entera.

Gracias a la organización y el coraje colectivo, con movilizaciones históricas estamos consiguiendo logros inéditos, leyes, programas, redoblando demandas e interpelando a un sector que estaba adormecido y preocupando a otro que estaba muy cómodo.

Ya no somos invisibles. Ya no todo pasa desapercibido, ni “es asunto que no te corresponde”, ni “algo habrá hecho”.

Ya se está discutiendo, ya estamos avanzando y no es conquista, porque no es ajeno, es derecho.

Muchos días estoy triste, porque todos los días falta una, porque todos los días muchas tienen miedo, porque nadie se entera, y porque a muchxs no les importa.

Pero hoy estoy optimista y esperanzada, la lucha es así hermanas.

No nos cansemos, no nos dobleguemos. Avanzamos mucho pero falta muchísimo más.

Y a ustedes varones, valientes los que cuestionan, esperanzadores los que acompañan. Porque no se trata de ustedes esta historia, pero personas somos todxs y el mundo entero es para nosotrxs. Bienvenidos a no querer liderar, sino a caminar a la par.

Cecilia Céspedes

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