abuelas8
TwitteRelatos por la Identidad III

Anudada en fina y vieja tela blanca

fría la mente viaja mansa

posada en corazón caliente.

Corazón de lucha.

Corazón valiente.

Corazón de esperanza

que supo poner en la balanza

mucho más que la razón

sin jamás perder templanza.

Ese ardiente corazón

pesa más que la esperanza

de un abrazo que no alcanza

para aliviar el dolor

pero sin dudas es motor

para seguir siempre adelante

por los que faltan, los que vendrán

y las que ahora en paz descansan

con tranquilidad de haber dejado

en eterna juventud intacta

tres banderas que se alzan

como lucha inclaudicable:

memoria para no olvidar

que la verdad es libertad

y la justicia innegociable.

Y tomar ese legado

que avanza firme, incesante

con la búsqueda constante

de quien su vida dio luchando…

que esa sangre está latente 

su ideología sigue rondando.

Que a pesar de las mentiras

y un presente ficcionado

más temprano que tarde

llegará el abrazo ansiado.

Porque si algún día en la vida

el amor no vence al odio

estaremos listos para no vencer

pero nunca para odiar.

Porque dejar la sangre es buscar

sin odio ni rencores,

rompiendo la coraza 

sin armas ni temores,

porque así luchan las mejores:

las Abuelas de la Plaza.

Juan Salvo

 

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