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El camino de más de cuatro décadas iniciado por Abuelas de Plaza de Mayo y el minucioso y perseverante trabajo en la recuperación de cada nieto reafirman, cada vez con más fuerza que es desde la lucha colectiva que se puede trazar un horizonte de justicia y  esperanza. Son hasta ahora 127  triunfos en los que se manifiesta la dimensión política que puede adquirir el amor.

Las búsquedas de Abuelas representan un camino maravilloso que materializa el irreductible deseo de construir, sin bajar los brazos jamás, un camino en el que no transitan la venganza ni el odio, sino la verdad y la justicia. La fuerza, la perseverancia y la valentía desplegadas en la lucha, han sido brújulas que quebraron la lógica de lo predecible, en un movimiento de construcción con límites incalculables, demostrando que aquello que se presenta como imposible, puede convertirse en una realidad.

Con  fuerza infinita iniciaron un movimiento único que convirtió la soledad y el dolor en búsqueda y encuentro, logrando transformar el imperativo de orden y silencio en imperativo de lucha, sin claudicar, sin bajar los brazos, siempre de pie y jamás por el camino de la vindicta. Como iniciadoras y protagonistas de una inmensa construcción histórico-política, desde hace más de 40 años, marcan el punto de partida de un proceso de reparación histórica y de refundación ética que ubicó a nuestro país en un plano de proyección más allá de nuestras fronteras, convirtiendo las políticas de Derechos Humanos de la Argentina en un ejemplo a nivel mundial.

Memoria, Verdad y Justicia son palabras que designan el modo de decir en torno a los Derechos Humanos en nuestro país y reflejan la historia de la lucha colectiva y organizada. La Memoria, no como simple recordatorio de sucesos, sino como decisión ética que define los pasos de nuestros actos cotidianos, hacia una construcción de sentidos que nos acerquen a la Verdad y a la Justicia sobre historias con finales y con inicios que quieren ser escritas en forma urgente. En la restitución de cada nieto las palabras dichas, las perdidas, los gestos, las sonrisas, las historias inconclusas, las que se siguen escribiendo, producen una trama en un hilo de continuidad que atraviesa las barreras del tiempo y de la destrucción.

El trazado de un camino irrefrenable en la búsqueda de la verdad y en la recuperación de la identidad, demuestra cómo en el encuentro de cada nieto, se reproduce el milagro de un nuevo triunfo del amor, el afecto con el que se construyen las verdaderas victorias.

 

Alicia Eguren

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