congreso vacio

Cuando unos meses atrás advertíamos en este medio que el 10 de diciembre del año 2015 se iniciaba el tercer intento de destrucción de la experiencia social nacida el 17 de octubre de 1945[1], y que en ese camino aparecían peligrosas tendencias autocráticas, no nos equivocamos. La victoria electoral del año pasado dotó al furioso odio oligárquico de una legitimidad sin precedentes solo equiparable con los consensos sociales de 1955 y 1976.

Pero hay algo más. Una nueva configuración social y política subyace al modelo de Cambiemos. La extensión y profundidad de la nueva arquitectura no está dirigida solo al cambio de estructuras y orientación del Estado nacional sino a quebrar la forma política que el liberalismo difundió desde 1789: la democracia política.

El principio de representación proporcional que aloja en sí mismo la noción de oposición política busca ser desterrado. La persecución y secuestro de ciudadanos/as que son enviados a la cárcel no solo es violatoria de los derechos y garantías que nos asisten como sujetos de derechos sino que busca fundar una nueva dimensión jurídica donde precisamente se elimine ese derecho. No es el estado de excepción. Es algo más profundo. Una singularidad en desarrollo.

La idea es que no puede existir impugnación al Mercado y sus formas instrumentales de exacción, está dando origen a un nuevo régimen político.  Esta operación no es ni más ni menos que la transferencia de la soberanía popular a la soberanía del mercado o a su partido en el gobierno que es lo mismo. Un absolutismo de nuevo cuño se experimenta en el Cono Sur, un despotismo de dinero y finanzas donde sus dueños se colocan por fuera de cualquier ordenamiento jurídico, quebrando precisamente uno de los pilares de la institucionalidad democrática liberal: la igualdad formal frente a la ley.

Así como en la década de los 70 Argentina y Chile fueron las experiencias de laboratorio del neoliberalismo que luego mundializaron Margaret Thatcher y Ronald Reagan, Argentina y Brasil son los heraldos de un nuevo proceso político más radical aún que esas experiencias. En un artículo reciente el Dr. Raúl Zaffaroni refiere a esta situación como democracias totalitarias[2]. Parece una contradicción en sí misma pero es evidente que el término democracia si debe ser acompañado de alguna característica en particular es porque ha perdido su condición singular de categoría política autoexplicativa. Se ha convertido en un término polisémico al que se le puede asignar casi cualquier significado. Una democracia totalitaria es una aporía, una contradicción irresoluble, en la que la totalización de las relaciones sociales suprime el espacio de lo político, el territorio de la intersubjetividad desde donde surge la política y la libertad, porque solo pueden ser ciudadanos políticos lo hombres y mujeres libres según la tradicional mirada de la democracia política griega luego retomada por Hannah Arendt en Los Orígenes del Totalitarismo.

En este nuevo proceso de cambio de régimen el Mercado y sus acólitos busca autonomizarse completamente de las condiciones que le dieron origen y aún de aquellas que lo dotaron de legitimidad democrática sacrificando la democracia o por lo menos vaciándola completamente de sentido y transformándose en un  Nouveau Régime del siglo XXI no revolucionario sino oligárquico, racista y profundamente antipopular por decirlo suavemente.

En su reciente  libro Ruptura, Manuel Castells[3] indaga en el mismo sentido con una mirada en la que también afirma que la democracia liberal ha entrado en crisis y que los sistemas políticos atraviesan profundas transformaciones en su legitimidad, algo que aquí no ocurre (todavía) y que por esas razones sospechamos que las crisis tanto en Europa como América Latina son de orden diferente.

Como lo afirmábamos en la nota anterior[4] tanto la detención de Luiz Inácio Lula da Silva, el asesinato de Marielle Franco en Brasil, las detenciones por presunciones en Argentina, la división de la CGT y la intervención del principal partido de la oposición, el asesinato de 217 líderes sociales, defensores de derechos humanos en Colombia luego de implementar los Acuerdos de Paz[5] no son una casualidad, sino que responden regionalmente a una nueva configuración política latinoamericana.

En estos casos no es una pérdida de legitimidad de los regímenes democráticos como en los sistemas políticos europeos, sino una constatación de la especificidad regional en un agudo contexto de crisis económica y social que obedece a complejas claves geopolíticas derivadas de la extinción del neoliberalismo hegemónico de finales del siglo XX y principio del siglo XXI en países primarizados o reprimarizados.

En un texto de finales del siglo pasado Giorgio Agamben retomaba una arcaica figura del derecho romano antiguo el Homo Sacer como aquel que no se podía sacrificar pero si se lo asesinaba su muerte no era punible. La complejidad de la figura nos remite a la idea de la inclusión de la vida de una persona bajo la forma de la exclusión. Algo que luego habilitó la lógica concentracionaria de los campos donde el poder soberano incluía la vida bajo la forma de su exclusión: una muerte no punible. Esta notable excepción y figura también puede pensarse en el actual proceso político latinoamericano de un régimen que es incluido en el ordenamiento político bajo la forma de su exclusión. Ya no es la supresión de la democracia por parte de la dictadura como forma excepcional de intervención política según el antiguo derecho romano, sino cambiar completamente su naturaleza. En ese sentido sería recomendable que quienes piensen en organizar una oposición “seria” a este régimen abandonen sus ficciones y entiendan que la totalización política tiene como primeras víctimas a quienes suponen que el poder soberano los premiará. La historia está plagada de fábulas que terminan en el hacha del verdugo.

Atilio López

 

 

Referencias

[1] El Porvenir de una ilusión  https://cabecitas.org/2017/10/28/el-porvenir-de-una-ilusion/

[2] https://www.pagina12.com.ar/108300-la-democracia-totalitaria

[3] Ruptura. La crisis de la democracia liberal. Alianza Ensayo.

[4] https://cabecitas.org/2018/04/08/brasil/

[5] http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408

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