genocidio armenio 4
Escribir algo sobre el 24 de abril siempre es un problema. ¿Qué digo? ¿Sobre qué escribo? ¿Hay que contar estrictamente la historia del genocidio contra el pueblo armenio a manos del Estado Turco-Otomano? Puede resultar obvio que en algún momento de esta nota tiene que aparecer que el 24 de abril de 1915 el ejército turco secuestró y asesinó a alrededor de 600 referentes de la comunidad armenia que vivían en Constantinopla, la capital del Imperio Otomano, dejando así con pocas posibilidades de organizar la defensa del pueblo armenio para lo que comenzaría a partir de ese momento: el genocidio que dejó un saldo de un millón y medio de victimas y cientos de miles de exiliados y refugiados. ¿Pero por qué siempre que quiero escribir algo sobre el genocidio contra los armenios termino escribiendo sobre actualidad?

Desde nuestra identidad como argentinos y armenios, la cuestión del genocidio y las violaciones a los Derechos Humanos nos atraviesan fuertemente. Como descendientes directos de víctimas de esa masacre y como argentinos, país que también sufrió un genocidio durante la última dictadura cívico-militar,  pero sobre todo como militantes de las causas justas, es que nos es imprescindible abordar estos temas desde esa militancia y con la intención de luchar para que este tipo de acontecimientos no sigan sucediendo.

El 24 de abril de 1915 se convierte en la fecha en la que se conmemora el genocidio contra el pueblo armenio, pero no podemos decir que es ahí donde empieza. O mejor dicho, el 24 de abril tiene sus antecedentes que pueden explicarnos cómo es que se llegó a ese día y por qué el Imperio Otomano decidió llevar adelante un genocidio.  Eso mismo nos pasa si nos ponemos a pensar por ejemplo en el 24 de marzo. Si nos ponemos a pensar sobre acontecimientos que ocurrieron años anteriores, seguramente encontremos muchas de las causas de por qué los militares y las clases dominantes argentinas decidieron llevar a cabo un proceso genocida en nuestro país.

Entonces, ¿por qué pensar en estas fechas y sus antecedentes hace que para hablar de ellas tengamos que hablar de actualidad? Si entendemos que debemos recordar estas fechas como un ejercicio de memoria pero que nos interpele como militantes de las causas justas para tratar de impedir que este tipo de acontecimientos se repitan,  hablar de actualidad implica estar alertas tratando de observar y de marcar cuando estamos ante situaciones que en otros momentos históricos se convirtieron en antecedentes de un genocidio. Y hoy estamos ante un país y un mundo plagado de situaciones donde debemos denunciar violaciones a los derechos humanos y estar alertas a los discursos hegemónicos que nos quieren instalar desde el poder. Por ejemplo, que la gendarmería haya hecho desaparecer durante 60 días a Santiago Maldonado y luego por arte de magia hacerlo aparecer sin vida y que todavía no sepamos qué pasó; que además se haya querido instalar el discurso de que Santiago era “terrorista”, que se haya querido estigmatizar a la comunidad mapuche; que se haya dicho que Santiago estaba en Chile. Todos argumentos utilizados por el poder hegemónico en plena dictadura cívico-militar para hablar de los detenidxs-desaparecidxs. El caso de Santiago Maldonado es una alerta que nos debe hacer reflexionar sobre la existencia del intento desde nuestro gobierno nacional de instalar un discurso que legitime nuevamente en Argentina la desaparición forzada de personas, generando un “otro negativo”, acusándolos de terroristas y diciendo que responde a intereses que afectan nuestra integridad nacional, como decir que los mapuche quieren una república independiente de Argentina. Pero a ese caso le siguió el de Rafael Nahuel, asesinado por la Prefectura e increíblemente justificado por nuestro gobierno nacional. Más tarde, nuestro presidente iba a recibir al policía Chocobar en Casa Rosada para felicitarlo por haber matado un pibe por la espalda. La creciente violencia institucional es para preocuparse, pero más preocupante es el incentivo que se les da a las Fuerzas de Seguridad para violar la ley desde el Ejecutivo y los medios de comunicación.

Si queremos seguir hablando de actualidad y salir un poco de Argentina, no nos alcanzarían las hojas para hablar de cómo en el mundo se siguen violando los Derechos Humanos. Pero podemos hacer un recorte y referirnos a dos países. Turquía continúa reprimiendo fuertemente a las diferentes minorías nacionales que se encuentran allí. Armenios, kurdos, asirios, e incluso turcos. Los intentos de turquificar a toda la población de Turquía siguen intactos como política del Estado. Periodistas encarcelados y asesinados, diputados acusados de terroristas y encarcelados. Ser armenio o kurdo en Turquía hoy no es para nada fácil. Por eso debemos estar alertas ya que el hostigamiento a las minorías nacionales en Turquía es cada vez mayor.

El otro país del cual debemos hablar es Siria, que está siendo bombardeada por Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Israel. Luego de varios intentos del imperialismo de destruir Siria, ahora decide hacerlo a cara descubierta y con una excusa ya bastante conocida y poco creíble: las armas químicas. Lamentablemente nuestro país, a través de nuestro Presidente y nuestra Cancillería decidió avalar estos bombardeos a un país hermano de los armenios, ya que fue quien le abrió las puertas a miles y miles de armenios que escaparon del Genocidio.

Una Madre de Plaza de Mayo, Vera Jarach, dice que uno de los componentes más importantes para la concreción de un genocidio es el silencio. No alzar nuestras voces a favor de los pueblos que hoy sufren genocidios o violaciones a los derechos humanos sería no hacer honor a la memoria de nuestros abuelos que dejaron sus vidas en los desiertos sirios escapando del ejército turco. No denunciar a aquellos que quieren volver a instalar el terror en nuestro país y que reivindican el gatillo fácil es dejar que todo eso siga sucediendo. Entonces ¿para qué recordamos el 24 de abril de 1915? Algunos dicen “para que no vuelva a ocurrir”. Pero sigue ocurriendo, porque el hecho de que no vuelva a ocurrir no es automático. Recordar el 24 de abril no debe ser solamente para que sepamos qué pasó en esos años con los armenios del Imperio Otomano. Recordar debe ser para poner esa memoria al servicio de quienes hoy decidimos no ser cómplices del silencio de quienes deciden callar y mirar para otro lado, cuando día a día mueren cientos de miles de personas en el mundo a causa de los intereses del imperialismo capitalista. Si hablamos del 24 de abril de 1915 y no hablamos de actualidad,  estaríamos siendo hipócritas en decir que queremos que no se repita nunca más. El 24 de abril de 1915 se repite en Siria, en Palestina,  Turquía, en el Rio Chubut y en todas las balas que tira la policía a los pobres.

Por eso, hoy más que nunca ponemos esa fecha al servicio de la militancia por un mundo justo, con paz y amistad entre los pueblos, donde nunca más ningún Estado del mundo se lleve la vida de nadie.

Gabriel Tchabrassian
Juventud de la Unión Cultural Armenia
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