mercado blindado

La publicación del decreto N° 683 del Boletín Oficial de la República Argentina (BORA 683/2018) [1] colocan nuevamente a las Fuerzas Armadas en el centro del escenario político de la nación. La descripción del artículo primero del nuevo decreto afirma que

[…] Las Fuerzas Armadas, instrumento militar de la defensa nacional, serán empleadas en forma disuasiva o efectiva ante agresiones de origen externo contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de la REPÚBLICA ARGENTINA; la vida y la libertad de sus habitantes, o ante cualquier otra forma de agresión externa que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas.

Se suprime en este artículo que la agresión provenga de otro Estado, lo que habilita la intervención del sistema nacional de defensa en forma disuasiva o efectiva a toda aquella actividad que se interprete como agresiva. La magnitud del retroceso institucional que esta medida supone solo puede entenderse en forma proporcional al aumento de la percepción de hundimiento que habita al Mercado y sus representantes en el gobierno.

Cuando en abril de este año afirmábamos que “el Mercado no podía tolerar impugnaciones a su funcionamiento y sus formas instrumentales de exacción” se estaba desplegando a nuestros ojos una singularidad política sin precedentes. [2] Esta singularidad de una representación formal republicana que solo expresa los intereses de la corporación financiera funciona bajo la forma de la exclusión. Tiene sentido la soberanía política en el Pueblo como depositario de esa soberanía pero como forma una figura que adquiere relevancia si y solo sí se la excluye de sus decisiones vitales. En el artículo de referencia hacíamos alusión a una vieja figura del Derecho Romano: el Homo Sacer.

Esta figura era aplicada a aquellas personas que por su delito se exponían al poder soberano y que no podían ser sacrificados pero si se los asesinaba esa muerte no era castigada. Vivo o muerto o ni vivo ni muerto el homo sacer es la figura que recupera Giorgio Agamben para aludir a las poblaciones que se exponen al poder soberano y que se las intenta arrojar a los márgenes de una vida social sin ciudadanía.

Las enormes dificultades para desarrollar esa transferencia de soberanía de un pueblo al poder soberano es lo que está presente en esta configuración política que busca investir al poder financiero de las atribuciones necesarias para designar a su enemigo. El poder corporativo financiero comienza a blindarse frente a un escenario cada vez más hostil a sus designios. La caída en la actividad económica anunciada por el INDEC de 5,8% interanual habla a las claras de las enormes dificultades que debe atravesar la sociedad argentina que tiene en la secta monetarista que ocupa el Ministerio de Economía a su principal verdugo. En estas mediciones no están presentes el impacto de la corrida cambiaria, el ajuste fiscal ni el aumento de tasas de interés de los últimos días de junio con lo que se espera el empeoramiento de todos los indicadores.

Solo para tener idea de la magnitud de la gravedad que tiene involucrar a las fuerzas armadas en la seguridad interior, se tiene a México como principal referencia. La elección de Andrés Manuel López Obrador ha logrado el anuncio del retiro de las fuerzas armadas mexicanas [3]. El fracaso ha sido tan estrepitoso a lo largo de todos estos años que será difícil establecer a ciencia cierta la cantidad de muertes y desapariciones que ha padecido la sociedad mexicana desde el anuncio de Felipe Calderón del ingreso militar al manejo de la seguridad interna. Desde que el gobierno de Felipe Calderón en el año 2006 declaró la “guerra contra las drogas” perdieron la vida 125.000 mexicanos, 30.0000 siguen desaparecidas y 250.000 fueron desplazadas como resultado de la violencia desatada. Según el Índice de Paz de México [4] el año 2017 fue el más violento con 70 personas asesinadas por día y perdidas económicas que se estiman por el impacto de la violencia solo para el año 2017 en 249.000 millones de dólares, el 21% del PBI mexicano la segunda economía latinoamericana.

Todos estos indicadores debería alertar a la sociedad argentina que como un zombie se dirige hacia una nueva catástrofe. Ya no es el decrecimiento económico sino algo mucho más importante: la vida de las personas. A menudo en esta publicación se ha hecho referencia de cuál es el modelo de sociedad a la que parece aspiran los representantes de las corporaciones en el  gobierno y ya no quedan dudas: no es Grecia que por su endeudamiento y ajuste permanente puede parecer un Estado atractivo para los gerentes del endeudamiento. El modelo es México. Lo paradójico es el momento en que se elige: justo cuando México anuncia el retiro militar de la seguridad interior.

Las FF.AA deciden incorporarse a una operación que cuenta con todos los ingredientes para el fracaso. La lenta recuperación de las fuerzas militares para la democracia no ha finalizado. Gran parte de esa recuperación ha sido la plena subordinación al poder constitucional y la separación del instrumento militar de la seguridad interior en los gobiernos anteriores. La degradación institucional por su intervención en los golpes de Estado, el genocidio y la derrota en la Guerra de Malvinas liquidaron su proyección política como actor político del siglo XX. El abandono por parte de los responsables civiles del genocidio debería servir a las fuerzas armadas de recordatorio sobre quienes recaerán las consecuencias del casi seguro fracaso del nuevo rol asignado. La tripulación de 44 personas abandonada del submarino ARA San Juan debería ser suficiente para alertar sobre el destino de los responsables de una nueva tragedia anunciada.

Atilio López

 

 

Referencias

[1] https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/188532/20180724

[2] https://cabecitas.org/2018/04/21/el-quiebre-de-la-democracia/

[3] http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/07/06/estrategia-de-seguridad-de-amlo-para-mexico-prioriza-via-no-militar/#.W1eXkNIzbIU

[4] http://visionofhumanity.org/app/uploads/2018/04/Mexico-Peace-Index-2018-Spanish.pdf

Anuncios