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La desigualdad mata. El ajuste asesina. La explosión que quitó la vida de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez no fue detonada por la impericia, la desidia o la impavidez del gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal, sino que forma parte del programa genocida que el gobierno aplica sobre la población. Es la miseria planificada, como afirmaba Rodolfo Walsh, la que sigue matando. Aquí no hay imprevisión: la explosión de la Escuela N° 49 de Moreno es el resultado de políticas explicitas de muerte. La ausencia de partidas presupuestarias para educación, salud, asignaciones familiares o asignaciones por discapacidad son la contrapartida de la fiesta con la que se enriquecen los ceos que ocupan el gobierno.

El drenaje de las riquezas de nuestra nación se ha duplicado según consta en las estadísticas publicadas por el Banco Central de la República Argentina. En junio de este año fueron fugados del país 16.676 millones de dólares registrando un aumento porcentual del 117,1% respecto del mismo mes en el año 2017[1]. Si se mantuviera el mismo ritmo de fuga se alcanzaría el record histórico de 30.000 millones de dólares.

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Esto no es un accidente. El saqueo, el despojo, está planificado. Las ganancias de las empresas vinculadas a los servicios públicos superaron lo previsto y convirtieron en millones “el sinceramiento tarifario”[2] girando al exterior sus ganancias gigantescas.

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Todo ese dinero drenado como distribución regresiva del ingreso se manifiesta en esta clase de hechos. El ajuste no es solo una restricción sobre números sino una agresión sistemática a la población.

La inflación alimentada por la misma política económica que encarece sistemáticamente las tarifas de gas, electricidad y combustibles empuja a millones de personas a la pobreza. Según la estimación hecha por Encuesta Permanente de Hogares que publica el INDEC,  la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que define los ingresos mínimos para no ser indigente y la Canasta Básica Total (CBT) para no ser pobre fueron en el año 2018, 94, 75 y 238 dólares respectivamente. Medido respecto del año 2013 la canasta básica alimentaria registró un aumento del 242% a dólares constantes y la canasta básica total aumentó  270% medidos también en dólares.

MES

CBA (DÓLARES) CBT (DÓLARES)

dic-13

39 88

may-17

57,64 292

ene-18

110

276

may-18

94,75

238

Fuente: Cotización dólar BCRA. CBA y CBT INDEC[3]

La magnitud del desastre provocado por el afán de enriquecimiento y transferencias desde los sectores populares a los grandes ganadores del modelo de la Alianza Cambiemos tiene pocos antecedentes y  puede evidenciarse en este cuadro. Estos números explican el alcance de una política diseñada para liquidar cualquier vestigio de justicia social o derecho social ganado en las últimas décadas expulsando a millones de personas a sobrevivir en la miseria provocada por el enriquecimiento de un puñado de evasores que ocupan transitoriamente el gobierno.

Pocas veces se ha visto con tanta claridad la evolución de una crisis explosiva provocada por un sistema que ha colocado al mercado como organizador social.

Las muertes de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, que enfrentaban con su entrega personal y sacrificio la perversa política de despojo con que someten a la población el gobierno nacional en general y el provincial de María Eugenia Vidal en particular, revelan dramáticamente el colapso material al que conduce a la sociedad argentina la actual administración gubernamental. La educación pública argentina se sostiene, si y solo si, por el sacrificio de miles de docentes que deciden enseñar en condiciones como las que tienen las escuelas de la provincia de Buenos Aires y en las que ya perdieron la vida dos docentes. No hay deficiencias. No hay errores. Son políticas públicas destinadas a convertir a la sociedad argentina en un desierto.

Hay una pregunta frecuente en política que interroga sobre el origen de este comportamiento en el  neoliberalismo. Slavoj Zizek utiliza una figura al respecto en la que también se pregunta: ¿por qué el perro se lame la cola? Porque puede es la respuesta. La misma pregunta puede hacerse respecto a la gestión criminal de la provincia de Buenos Aires. ¿Por qué la provincia de Buenos Aires diseña políticas públicas tendientes a aniquilar cualquier vestigio de salud o educación pública aunque eso le cueste la vida a los ciudadanos perjudicados por esas políticas? Porque puede. Es hora de ponerle un límite a esta locura. No es un problema económico sino un problema político que ordena las prioridades de una manera diferente: las ganancias antes que la vida de las personas. Por lo tanto la solución es política también. La vida de los trabajadores siempre es una bisagra dolorosa en la historia. Ponen un antes y después. Es el límite que está dispuesta a cruzar la sociedad o aceptar resignadamente como fatalidad. En política no hay fatalidades. Este es el resultado de políticas aplicadas para aniquilar vestigios de soberanía popular. Moreno es el nombre no solo habitado por el dolor de la pérdida sino desde donde se empezara a desmontar la perversa maquinaria que se llevó la vida de dos trabajadores.

Atilio López

Referencias

[1] http://www.ambito.com/928345-la-fuga-de-capitales-se-duplico-en-el-primer-semestre-alcanzo-los-us-16676-millones

[2] https://www.lanacion.com.ar/2088210-las-empresas-de-servicios-publicos-fueron-las-grandes-ganadoras-en-los-balances

[3] Los cálculos surgen de convertir las canastas en pesos al valor cotizado del dólar en cada año según la información proporcionada por el BCRA y el INDEC para cada año.

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