CABECITAS 2 AÑOS

Hace dos años fundábamos Cabecitas. Fue una necesidad: poner en palabras nuestras ideas. Cumplimos holgadamente el objetivo inicial y hoy superamos las 55.000 visitas, con presencia en mas de 30 países. Algo inesperado sobre todo teniendo en cuenta que solo buscábamos que algunos compañeros nos leyeran. Este crecimiento pudo obtenerse a partir de la ardua tarea de difusión de la militancia política que generosamente siguió y aprobó nuestros modestos esfuerzos por “escribir” algo tan difuso como desafiante a la hora de poner palabras que le de algún sentido, a esto que llamamos realidad. El panorama del 2016 no era menos abrumador que ahora. Podríamos decir que la gigantesca totalización que intentaba la Alianza gobernante nos impulsó a resistir el intento de intoxicar informativamente a la sociedad. En ese intento de totalización hubo algo más peligroso que el bloqueo informativo: construir los sentidos de la realidad cotidiana. Ese es el corazón de la disputa.

Repasando las notas  coincidimos y logramos caracterizar que la actual administración no era simplemente una experiencia liberal más, sino la continuidad del odio oligárquico iniciado en 1955 y continuado en 1976 hasta la deflagración de la experiencia neoliberal en el año 2001. Afirmamos y sostenemos que más allá de la continuidad histórica de la “oligarquía diversificada” este experimento es el tercer intento por liquidar la experiencia iniciada en 1945 por los trabajadores, que recorre los últimos 70 años con renovado vigor.

Que el presidente de la nación afirme […] “Es un fracaso que en 70 años no hayamos podido resolver nuestro equilibrio fiscal y que nos haya hecho convivir la misma cantidad de años con inflación”[1] es una declaración de principios: el problema es el peronismo. El problema son los trabajadores argentinos y la base material sobre la que se fortalece la clase trabajadora: la industria.

El Globocentrismo es una ingeniosa frase de un compañero[2] con el que intentábamos abordar el período actual y que puede utilizarse para describir las características de este ciclo político a nivel nacional por la conversión de las capacidades estatales, la demolición del Estado de Derecho y articulación con el mercado internacional financiero. Estamos tentados de subrayar articulación financiera fallida. Pero no. La articulación financiera es exitosa. Los poderosos operadores del mercado de divisas son los grandes ganadores del modelo globocéntrico. Para ello fue necesario terminar con las modestísimas  regulaciones que imponía el modelo anterior. La apertura importadora no es un error sino la llave para quebrar la incipiente industria nacional.

Es obvio que el despliegue de las políticas resultantes tiene como principal víctima a la sociedad. El desarraigo[3] del Mercado financiero de la sociedad es el resultado de este desacople. Aunque Karl Polanyi advierte sobre la imposibilidad de la completa autonomización del mercado de la sociedad, los intentos del credo liberal por subordinar la sociedad a los mercados autoregulados están destruyendo sus cimientos.  La discusión sobre si el programa económico del gobierno es  producto de desaciertos e improvisación de una casta de brutos ignorantes con dinero o el salvaje intento de cambiar el eje del modelo de acumulación y condicionar a los sucesores. Se nos debe contar en la segunda opción. No parece de improvisados destrozar a la pequeña y mediana industria, devaluar la moneda nacional o modificar las capacidades estatales para reconvertir el Estado en un conjunto de instituciones que privilegian la primarización de la economía en desmedro de su capacidad industrial. Ocurrió en 1976 cuando se cambió el eje del modelo de acumulación productivo industrial al de la valorización financiera.

La degradación institucional provocada por la pérdida del rango ministerial de trabajo, cultura, ciencia y tecnología o salud no es algo que les quite el sueño. Todo lo contrario. Lo hacen con la satisfacción de la restauración aristocrática intentando regresar al paraíso perdido en 1945. Disputan el corazón simbólico del peronismo.

No debería sorprendernos que  los representantes de la clase fundadora del Estado liberal nacional moderno argentino hayan desplegado este conjunto de operaciones hacia la sociedad argentina. Para no volver a subestimar a esta clase como en otras coyunturas históricas debemos arriesgar la hipótesis del doble condicionamiento que buscan consolidar. Por un lado el grado de endeudamiento. Por el otro una verdadera guerra de atrición sobre la población. La atrición tiene connotación religiosa y militar también. Nos interesa la segunda acepción que indica la atrición como guerra de desgaste. La táctica de condicionar, debilitar y desgastar al enemigo tratando de evitar un choque frontal es la característica de este tipo de guerra. No es exagerado suponer semejante desarrollo para el Estado Globocéntrico. Lo curioso y este es el gran problema (ya lo adelantamos) es que la resistencia de los trabajadores y numerosas organizaciones sociales colocan a la administración globocéntrica en apuros. El creciente nivel de conflictividad social ha hecho perder el “consenso” obtenido en muy poco tiempo. La sensación abismal que habita a la sociedad argentina es producto de este cambio en el  modelo de acumulación.

Es muy difícil no advertir el puño de la administración norteamericana en este giro dramático para Latinoamérica. El encarcelamiento de Lula en Brasil. La persecución de dirigentes opositores en nuestro país incluyendo a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, los intentos de encarcelamiento de Rafael Correa junto al creciente y criminal bloqueo a Venezuela, habla a las claras de un retorno a la mano dura imperial desafiada por la emergencia de movimientos y líderes populares como consecuencia del catastrófico fracaso de las políticas neoliberales de principios de siglo.

Sin embargo es necesario pensar que el regreso a la Argentina del hambre no es obra exclusiva del Fondo Monetario Internacional que impone sus políticas fracasadas sino sobre todo es responsabilidad de los sectores concentrados de la economía que buscan articular su economía con el sistema financiero internacional. Las tasas financieras[4] de 60% imponen la absoluta imposibilidad de financiamiento productivo que junto a la dolarización de alimentos y tarifas son, desde nuestra mirada, las principales causas de la crisis, pero una crisis autogenerada para volver a las condiciones de pre convertibilidad. La salida dolarizadora no es una opción desdeñable en este contexto.

El Estado globocéntrico ha elegido el terreno de la disputa simbólica para batallar. El enorme aparato comunicacional del gobierno conducido con el cada vez más poderoso directorio de Clarín S.A es el más peligroso de los contendientes. Su capacidad para instalar agenda o construir el sentido común cotidiano es enorme. Pero no es infalible y mucho menos invulnerable. Ninguna totalización es absoluta, estable o eterna, pero alcanza para dañar o influir en el diseño institucional de un país. El hundimiento del actual modelo y su gobierno tendrá también consecuencias para este formidable grupo accionario. La gigantesca movilización que se desarrolla en este país ha dejado a la intemperie a varios connotados dirigentes que balbucean sandeces frente al poder atronador de la calle a la que le temen en forma proporcional al odio y desprecio con que tratan a la sociedad argentina más plebeya.

Hace dos años atrás, aunque previsible, la crisis era incipiente. Hoy se ha hecho presente con todo su dramatismo. Nuestra publicación ha intentado dar cuenta de esos días. Hemos intentado disputar desde lo cotidiano invirtiendo las ecuaciones políticas, desarmando las bombas comunicacionales, deconstruyendo el universo propagandístico del Estado globocéntrico. Comunicando nuestras ideas. Tenemos fe en la fuerza de nuestras ideas como dice la presentación de Cabecitas. Esperamos continuar escribiendo mucho tiempo más. También esperamos hacerlo en circunstancias diametralmente opuestas a las que hoy padece la sociedad argentina y si no es así también estaremos aquí.

Atilio López

 

 

Referencias

[1] https://www.lanacion.com.ar/2168371-quienes-son-responsables-crisis-segun-macri

[2] JMR Ipse dixit

[3] https://www.traficantes.net/sites/default/files/Polanyi,Karl-_La_gran_transformacion.pdf

[4] http://www.bcra.gov.ar/Noticias/Comunicado_de_Pol%C3%ADtica_Monetaria.asp

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