peron810

La biografía de Juan Domingo Perón señala su fecha de nacimiento el 8 de octubre de 1895 en el Partido de Lobos. Deberíamos afirmar que hasta el 3 de junio de 1943 era una persona desconocida para el común de los mortales y que dos años después, el 17 de octubre de 1945 se convierte en el nombre con que sacuden los trabajadores los cimientos de la adormecida y pacata sociedad argentina.

Quedaban atrás los años de dura represión a los sindicatos y las múltiples divisiones de los trabajadores, sus estrategias para incrementar derechos que recibían, hasta la llegada del coronel Perón, solo la dureza de la persecución. El Peronismo nació en la coyuntura mundial del fin de la matanza infinita que significó la Segunda Guerra Mundial y la hegemónica bipolaridad de la Guerra Fría. La segunda coyuntura encontrará al movimiento dividido y con Perón terciando. Era 1974 y el neoliberalismo velaba sus armas. Entre ambos paradigmas el peronismo agitaba la bandera de su propia especificidad. Anatematizado, denigrado y vilipendiado en toda su historia, el peronismo construyó su propia matriz política independientemente de todas las escuelas políticas vigentes. Aún lo hace, increíblemente, a pesar del tiempo transcurrido.

La acusación de pronazi [1], etiqueta diseñada en la embajada de los EE.UU, logró aglutinar en una abigarrada alianza a encumbrados conservadores, radicales, socialistas y comunistas que combatió sin cesar al emergente movimiento político. Pocos advirtieron que Perón y el peronismo, son producto de la larga y heroica lucha de los trabajadores y trabajadoras argentinas en las décadas precedentes. Los innumerables intentos de los trabajadores para posicionarse políticamente con sus demandas, encontraron su lugar en la larga noche americana de las oligarquías nativas dueñas de la formalidad republicana. La República formal oligárquica – que reproducía sin cesar el latrocinio de clases degradadas y que hoy refrendan como mandato atávico los gobiernos como el de Brasil o Argentina—fue la que encontró su adversario.

El peronismo y Perón ocuparon tempranamente el nombre de la perplejidad, término de Jorge Alemán[2] que nos parece más que oportuno para la descripción de este fenómeno político. El primer significado que se le atribuye al término perplejidad (perplexitas) es desconcierto. El segundo es oscuridad. El peronismo ocupa para la aristocracia nativa el lugar de una  perplejidad histórica, es decir un algo indeterminado, de causas inexplicables o no muy claras que da origen a su aparición. La desconcertante aparición del peronismo podría dar lugar a la irrupción espontánea de un sector social que no es ni siquiera observado como algo externo pero que sin embargo posee una historia que no es registrada ni tenida en cuenta: es la historia de los invisibilizados.  El peronismo es para la casta abyecta de la oligarquía un intruso, otro término de Jorge Alemán y Germán Cano, un algo que se introduce sin derecho ni autorización según la interpretación del término. El peronismo no solo era un intruso para las antiguas clases propietarias sino para aquellos que tampoco se sentían parte de la oligarquía y que sin embargo compartían la sensación de estar invadidos por “otros” que se constituían como “amenaza” [3]

La explosiva emergencia de los trabajadores argentinos en el nombre de Perón es la ruptura del marco normativo que autorizaba solo a ciertas formas de un orden espacial y simbólico a expresarse y tener la palabra o aparecer  en el más puro sentido de la democracia griega. Ciudadano era el que aparecía como portador de la palabra y la acción[4]. En ese sentido el peronismo es una singularidad que contra todas las probabilidades aparece como producto de décadas de ensayos y errores de los trabajadores y que en circunstancias históricas logran ponerle nombre a todas sus demandas: Perón.

Mencionábamos el lugar del peronismo como el de una perplejidad o el de un intruso o una singularidad histórica que logra fracturar el espacio social, entendido como espacio simbólico reorganizando los principios ordenadores de la sociedad para dar lugar a una nueva configuración social. En ese sentido el peronismo ocupa el lugar de lo inconmensurable[5] e imprevisto que distorsiona el espacio, trastocando los antiguos sentidos e identificaciones que hacían reconocible como espacio simbólico.

Perón como nombre de lo inconmensurable es construido en la formidable movilización del 17 de octubre. Luego de depuesto y confinado en la Isla Martín García el 14 de octubre de 1945 y en carta a Evita, Perón sueña su destino muy diferente a lo que finalmente ocurrió[6] . En esa carta Perón expresa su voluntad de retirarse y casarse para vivir en el Chubut. La movilización de los trabajadores alumbró un nuevo destino y la historia del país sería finalmente otra.

Perón finalmente cumpliría su rol en nombre de los trabajadores y encabezaría una verdadera revolución social cuyos efectos aun hoy son perceptibles. La absoluta vigencia del peronismo como movimiento político le permitió resistir dictaduras y traiciones, enfrentamientos y derrotas. De todos esos desafíos salió airoso. La coyuntura original que dio origen al peronismo de 1945 terminó en 1974 con la muerte del líder,  época donde ya se proyectaba un nuevo orden político mundial: el advenimiento del neoliberalismo.

La caída de la URSS como los evidentes signos de agotamiento del orden neoliberal ratifica la absoluta vigencia del orden político argentino alumbrado por el ascenso emancipador de los trabajadores en nombre de Perón. Que eso ocurra a 73 años del 17 de octubre significa que aquello que apareció como una evidente distorsión era la expresión del futuro nacional. Un futuro a construirse pero que posee una guía clara.

América Latina como en otros períodos recorre momentos complejos. La amenaza de invasión a Venezuela es algo más que una sospecha. Las elecciones en Brasil se dirimen entre el Partido de los trabajadores (PT) con su líder encarcelado por causas apócrifas en un regreso tenebroso a la época de la proscripción. Frente al mayor fraude jurídico del Brasil que permitió destituir a una presidenta y encarcelar a un ex presidente, el pueblo brasileño debe elegir entre Fernando Haddad el candidato ungido por Lula y un fascista impresentable, misógino, racista y homofóbico. Que semejante esperpento cuente con posibilidades de triunfar en las elecciones pone a las naciones de Sudamérica en una nueva encrucijada autoritaria.

Para nuestro país las elecciones en Brasil impactarán inmediatamente. El resultado adverso del triunfo de Jair Bolsonaro por el Partido Social Liberal colocará a nuestro país en un camino complejo. Con el apoyo de la derecha de Chile y del hipotético triunfo de este personaje, las políticas regionales de sanciones a Venezuela y el aislamiento de Bolivia, se intensificaran.

Todo eso estará en juego en la región con lo que las elecciones del 2019 en nuestro país toma una inusitada importancia. Será una inflexión y un punto de debilitamiento para el ciclo de rapacidad conservadora impulsado por Washington o el afianzamiento de la hegemonía norteamericana bajo el signo de gobiernos oligárquicos entreguistas de la soberanía nacional. Es un desafío que supera al peronismo. En ese sentido se deberá acordar políticas de alianzas lo suficientemente amplias como para enfrentar la amenaza que se cierne sobre el continente.

Perón[7] que ya había previsto la marcha hacia el continentalismo de los países americanos, observaba con amargura años después que sus enemigos no solo eran enemigos del peronismo sino de la República. Nosotros añadimos que nuestros enemigos son los enemigos de la sociedad y que la amenaza que enfrentamos busca no solo destruir al peronismo y todo lo que significa sino, que es una amenaza civilizatoria.

Atilio López

 

 

Referencias

[1] La acusación de nazi nunca tuvo sustento. El texto de Raanan Rein (2015)  Los muchachos peronistas judíos (Sudamericana) revela no solo las excelentes relaciones entre el peronismo y la comunidad judía sino el decidido apoyo de sectores de esta comunidad que dieron a partir de la OIA (Organización Israelita Argentina) que fue fundada como la sección judía del peronismo en 1947 (Rein, 2015: 113).

[2] Alemán J., Cano, G. (2016) Del desencanto al populismo. Barcelona: Ediciones NED.

[3] El cuento Casa Tomada de Julio Cortazar da cuenta perfectamente de esta situación http://planlectura.educ.ar/wp-content/uploads/2016/01/Casta-tomada-en-Bestiario-Julio-Cort%C3%A1zar.pdf

[4] Arendt, H. (2008) La condición humana, pp. 202. Buenos Aires: Paidós.

[5] Jacques Ranciere. El desacuerdo. pp. 61. https://arditiesp.files.wordpress.com/2012/10/ranciere_desacuerdo_completo.pdf

[6] http://desde-los-satelites.blogspot.com/2011/07/evita-la-carta-de-peron-el-otro-17-de.html

[7] https://www.youtube.com/watch?v=pAEV3HUQVFw

Anuncios